miércoles, 10 de julio de 2013

Ideas vacacionales

Queda poquísimo para que nos vayamos a pasar unos días a la playa y estoy con mil cosas a la vez, preparando las cosas que vamos a necesitar, adelantando trabajo ¡cómo mola ser autónoma!, y pensando y preparando alguna que otra actividad que quiero hacer con el peque por allí.

Quería comentaros varias de las ideas que tengo pensado hacer por si os sirven a vosotros, no tengo foto de las mías porque ya os digo que las haremos en vacaciones y seguramente acaben teniendo un post especial en su momento.

- Postales a los amigos. Queremos comprar postales una vez llegados al destino y que el peque escriba y dibuje algo a sus amigos más cercanos y a los abuelos. Será una sorpresa muy divertida, estamos pensando incluso mandar una a casa para cuando vengamos de la playa el peque la encuentre en el buzón.

Esta actividad tiene una doble intención por un lado servir como recuerdo, y pasar un buen rato y por otro seguir practicando con las letras y el lápiz.



- Cuaderno de viaje. Tenía muchas ganas de hacer algo similar y con estas vacaciones nos vamos a animar. He comprado un mini archivador de anillas y mi intención es llenarlo con dibujos y cosas que hagamos en vacaciones. Una cocha especial, la hoja de una planta o una flor, el ticket de un museo... junto a dibujos realizados por el peque y alguna anécdota que nos pase.

La idea es que sea algo muy palpable y muy hecho junto al enano y que sirva de recuerdo para cuando estemos en casa, que lo que pongamos a todos nos recuerde un bonito momento vivido.

Este cuando lo tenga terminado os lo enseñare. Por ahora ya hemos ido preparando alguna cosa, el peque ha pintado con pintura de dedos el título que va a llevar el cuaderno y ha dibujado a Papá, Mamá, el coche y a él.

- Tarros. He ido guardando algún tarro de conservas pequeño porque lo quiero llenar con arena, piedrecitas y cochas y ponerle una etiqueta. Quiero hacer una mini colección con arena y conchas de la playa de los sitios a los que vayamos yendo a lo largo de los años. Quedará muy chulo en una estantería y será un recuerdo muy bonito. Ya sabéis un poquito de whasi tape y tan chulo.


 Por ahora es lo que he pensado aunque seguro que acabamos haciendo alguna otra cosa.


¿Qué os parecen?

martes, 9 de julio de 2013

Estimula el cerebro de tu hijo

En este nuevo martes de biblioteca os traigo una recomendación de un libro que es para papás.

El libro "Estimula el cerebro de tu hijo" de Robert Fisher de Ediciones Obelisco.

Un libro con más de 200 juegos divertidos para desarrollar el pensamiento de los pequeños, su razonamiento numérico, el lenguaje y las habilidades sociales.

Robert Fisher enseñó durante 20 años en colegios de Gran Bretaña, África y Hong Kong antes de convertirse en profesor de Educación y director del Centro de Investigación en la Enseñanza del Pensar y en la Universidad de Brunel. El profesor Fisher es consultar para muchos proyectos de investigación sobre el desarrollo de la creatividad y de las habilidades para pensar en los jóvenes.

Cuando caen en mis manos este tipo de libros siempre el manejo con mucha perspectiva, no todo lo que pone en ellos me vale al cien por cien pero es cierto que siempre saco cosas muy positivas y muchos recursos que aplicar en mí día a día.

Si os leéis este u otro libro de este tipo os pido que hagáis lo mismo, no son biblias, no son dogmas de fe, debéis leerlos con cabeza y adaptarlos a vuestras circunstancias que son únicas e irrepetibles.

Todavía no he terminado de leerlo pero lo que me ha gustado es que proporciona muchos recursos e ideas para realizar juegos en familia, me gusta mucho potenciar el juego en familia, el crear vínculos fuertes con los miembros de la familia realizando actividades, es una necesidad que no debemos descuidar, está muy bien que los niños jueguen solos (vital para nuestra salud mental) pero jugar con nosotros también es muy necesario.

Aquí podemos encontrar música, juegos con pintura, mapas del tesoro, juegos de cartas, de palabras, batallas de números...

Este tipo de libros son los que a mi me gusta escribir, subrayar y manosear. No son para leerlos de una tirada, son para trabajarlos poco a poco, reflexionando en lo que nos dice y buscando posibilidades.

Estoy sacando muchas ideas de juegos nuevos para hacer con el peque.


Me está gustando.

lunes, 8 de julio de 2013

Mapa

Hoy os presento una manualidad muy fácil de hacer y muy divertida que hará más fácil los viajes vacacionales.

Es una mapa muy sencillo que llevaremos en el coche y que los niños podrán interpretar fácilmente, así sabrán por donde van y cuánto queda para llegar al famoso destino.

En este caso nosotros lo hemos hecho del viaje al pueblo porque es un camino que mi hijo habitualmente hace despierto y con mucho nerviosismo, "¿cuánto falta?, ¿ya llegamos?" son frases que se repiten hasta la saciedad y este sencillo mapa nos ha facilitado las cosas.

Como veis es una simple tira de papel escrita por los dos lados con los hitos o puntos más significativos del recorrido. Deben ser puntos muy llamativos, que los niños puedan identificar fácilmente.

Recomendaciones: letra clara y en mayúscula para que los peques pueda ir identificando los nombres, dibujos sencillos y muy representativos. Colores vistosos. Si queréis se puede plastificarlo para que dure más. Usar un tipo de papel algo más duro que un folio normal, para darle mayor consistencia. Nosotros hemos dibujado todo pero también se pueden  imprimir fotos de lugares o incluso trozos de mapa reales de carreteras.

En nuestro caso el mapa lo ha diseñado Papá pero si vuestros peques son algo más mayores pueden realizarlo ellos mismo, con vosotros, indicando lo que deben dibujar en cada lugar.


Lo bueno es que como ocupa poco, se dobla sobre si mismo, podéis guardarlo fácilmente en la guantera del coche y llevarlo siempre que vayáis de viaje.

Si vais a sitios diferentes podéis tener varios mapas y al final conseguir un buen número que servirá de recuerdo tanto para los peques como para vosotros. Creo que sería muy bonito incluirlo en el álbum de fotos de las vacaciones.


¿Qué os parece? ¿Os atrevéis con él?

jueves, 4 de julio de 2013

¡Eso NO, que es de niñas!

No sé si a vosotras os pasa lo mismo pero cuando me estoy pintando las uñas aparece el peque por mi lado y se pone a investigar.

Le fascina ver cómo me las pinto y siempre me dice que él también quiere, ¡cómo no va a querer si es pintura de colores brillantes y pinceles pequeñitos!, a mi hijo le encanta pintar con todo tipo de pintura y los pintauñas no iban a ser menos.

Normalmente le pinto una uña y se va tan contento...pero hay determinadas personas que no se ponen tan contentas.

Es ver al niño con una uña pintada y ya te están diciendo "eso es de niñas", "cómo le dejas hacer eso", "si empieza así luego no te sorprendas cuando de mayor sea gay (y voy a poner gay porque la palabra que dicen es ofensiva, mucho, y no quiero ni reproducirla)" "ya estas metiendo ideas raras al niño en la cabeza"...

Vamos a ver es un NIÑO para él los pintauñas son juguetes súper divertidos, botes de pintura pequeños con pinceles chiquititos muy chulos, ya está, ni más ni menos, él no lo ve como un artefacto sexista y que le pueda llevar a ser homosexual.

¿De verdad esa gente piensa que si un niño de 3 años se pinta uña de mayor será gay?... por cierto es el mismo tipo de gente que cuando le dices que ha cogido la máquina de afeitar del padre y ha hecho como que se afeitaba te dice "¡qué machote es mi niño!".

Una mamá muy amiga me dijo que su niño se había ido a jugar a casa de una compañera del colegio y que salió con todas las uñas pintadas, cada una de un color porque sus amigas también se las habían pintado, ¿y qué pasó? pues nada, se fueron a casa tan ricamente.


Llamarme loca o rara pero creo que hay cosas más importantes en la vida por las que preocuparse que por un poco de laca de uñas en un dedo.

miércoles, 3 de julio de 2013

La poca empatía de los adultos

El lunes empezó el peque el campamento urbano de verano, son un par de horas por la mañana con juegos deportivos, actividades y manualidades en un cole diferente al suyo.

Muchos niños llegaron nerviosos e incluso algunos lloraron y determinados adultos (abuelos principalmente) no fueron conscientes de su miedo.

El peque entró tan pancho, tengo la suerte de que este tipo de cambios no le afectan (visiblemente), le gusta conocer gente y espacios nuevos y estaba encantado con la idea de ir a hacer manualidades. La mayoría de niños de su grupo son compañeros suyos del colegio y eso ayuda. 

Por el contrario hubo algún niño, incluso algún amigo, que no lo llevó tan bien. Un cole nuevo, con rutinas distintas, con monitores/profesores de referencia diferentes no era para asimilarlo rápidamente y lo comprendo y lo entiendo.

¿O es que nosotros lo adultos no tenemos la misma ansiedad en circunstancias semejantes?, ante un cambio de trabajo, ante el comienzo de un curso donde no conocemos a nadie, un cambio de departamento o de oficina...

Los adultos también nos "comemos la cabeza" pensando en cómo será el sitio nuevo, si caeremos bien a los compañeros, si lograremos tener amigos, si el profesor/jefe será agradable... incluso más de uno no dormirá bien por las noches... pues lo que no entiendo es que ante el mismo escenario muchos adultos no sepan entender el miedo de sus hijos, sus lágrimas e incluso su silencio.

Los niños son personas, más bajitas, pero personas igualmente, con miedos, ansiedades, incertidumbres y nosotros como padres y adultos debemos acompañarles en su miedo y ayudarles a superarlo. De nada sirve que les ridiculicemos o nos riamos ante el resto de su llanto.


Seamos más empáticos con nuestros hijos/nietos, ellos nos lo agradecerán enormemente.

martes, 2 de julio de 2013

Cuando el yayo era peque

Ya he contado cientos de veces que mis padres son bastante mayores, el próximo año cumplirán 80 años y la diferencia respecto de cómo era su vida cuando eran pequeños a la de mi hijo es abismal.

Siempre me ha gustado ir con mi padre a su pueblo, al huerto, a coger setas, a pasear por el monte, que me enseñara donde llevaba a las cabras (porque mi padre de pequeño era como Pedro el de Heidi, el cabrero del pueblo) y una de las cosas que más gracia me hacía era cuando me contaba que se tumbaba en las piedras y cogía la teta de las cabras y daba unos chupitos de leche.

El otro día cuando vi este libro me recordó mucho a mi padre y a las diferencias tan grandes entre su infancia y la de Eric.

"Cuando el Yayo era peque" de Lilli Messina, de la editorial Takatuka.


El libro no puede ser más bonito, cuenta la historia de cómo un Yayo intenta explicar a un bebé cómo era la vida cuando él era pequeño.

El abuelo dice "cuándo yo era pequeño, todo esto aún era de color verde". En la siguiente página podemos ver al abuelo recordando las praderas y las casas bajas y en el lado opuesto al bebé imaginando su ciudad de color verde.


El abuelo dice "me tocaba bañarme en la cocina", y el abuelo recuerda estar bañándose en un barreño al lado del fuego y el niño se imagina a su abuelo dentro del fregadero.


El abuelo le explica que los coches iban tirados por caballos y el peque en lugar de ver un carro con caballos se imagina a un caballo tirando de un automóvil.


Son varias situaciones que nos hacen ver cómo era la vida de nuestros padres o nuestros abuelos y cómo se la imaginan nuestros hijos, una doble visión de la misma situación que es difícil de entender para aquellos niños que nunca han pisado un pueblo.

Me ha parecido muy entrañable y tierna, una mezcla de recuerdos y risas que a mi hijo le han encantado.

He aprovechado el cuento para explicarle como vivía mi padre en el pueblo, y creo que me este libro me ha ayudado para que lo entienda. 

Estoy deseando llevar el libro al pueblo para que se lo lea mi padre porque estoy segura de que va a despertar muchos recuerdos en él y se los va a intentar contar al enano.

Ilustraciones muy divertidas y llenas de color con una tipografía en mayúsculas bastante clara.

Le damos un total de 4 monstruos porque nos ha llegado al corazón.



¿A vosotros que os parece el cuento?

lunes, 1 de julio de 2013

Horario de verano

Ya estamos inmersos en las vacaciones estivales y el ritmo en nuestra casa ha cambiado.

Los horarios ya nos son tan estrictos y el calor y las horas de luz han trastocado un poco (demasiado) nuestra actividad.

El peque se despierta relativamente temprano, es ver un rayo de luz y ya quiere estar en pie para hacer mil cosas aunque media hora después esté en el sillón bostezando y cansado.

Nos pasamos la mañana jugando, dibujando, creando muñecos con la plastilina, haciendo actividades con nuestra My LittleBook Box, leyendo libros y pasando el rato. Paseamos, vamos a comprar el pan o al mercado y visitamos a Papá en el trabajo.

Hacemos juntos la comida y comemos sobre las dos y después el peque me pide siesta.  No me gusta dejarle dormir mucho pero es que está agotado, no se pude despertar y raro es el día que no duerme unas dos o tres horas.

Con las pilas cargadas volvemos a jugar, esta vez ya con papá y a ver unos poquitos vídeos en inglés.

Y cuando ya no hace tantísimo calor salimos a dar un paseo y al parque. ¿Qué pasa? pues que nos dan tranquilamente las nueve y media en la calle, cuando llegamos a casa, le duchamos y le damos la cena son casi las once, se nos va el día.

Sé que debería irse antes a la cama pero es imposible, las horas de sol son las que nos empujan a tener este horario tan caótico y no quiero ni pensar cuando lleguemos al pueblo, el año pasado nos daban tranquilamente las dos de la mañana en la plaza con la fresca.

No me preocupa la verdad, duerme suficientes horas y esta activo y feliz, y es VERANO y en verano las normas están para saltárselas.

Estas dos próximas semanas tiene campamento urbano por la mañana, veremos con que humor se despierta para ir.

¿Los vuestros siguen yéndose a dormir pronto?

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