El embarazo de Irene ha sido un cúmulo de sustos y agobios desde
el principio, y el final, pese a idealizarlo al máximo, no iba a ser menos.
El viernes 4 de abril estaba de 39+5 y
tenía mis sextos monitores, fui allí muy desanimada, llevaba una semana con
apenas contracciones y muy poco movimiento y ya me veía llegando a la semana
42, el embarazo se me estaba haciendo eterno.
Me pusieron los monitores y la gráfica era
plana planísima, una triste mini contracción al comerme un chicle y nada
más.... pasé a que me viera la ginecóloga y me dijo que seguramente me tendría
que ver a la semana siguiente por cómo estaba todo.
Me tumbe para la eco y la vi la cara...
cambió el semblante de risas a una cara de preocupación, yo sentía a la niña y
veía su corazón latir pero no sabía que pasaba y me dijo "no tiene
líquido"... casi me muero del susto, yo no había notado nada, ni
pérdidas ni nada parecido, ni por supuesto había roto la bolsa como en el
embarazo de Eric.
La ginecóloga me dijo que seguramente mi
cuerpo ya no lo estaba produciendo y el poco que tenía era lo que quedaba, y
sus siguientes palabras fueron "te quedas ingresada, tenemos que provocar
el parto".
Llevaba una semana notando muy poquito a
la niña y me dijo que la causa seria seguramente la falta de líquido, también
quedo dicho que si no me hubieran visto en uno o dos días el desenlace hubiera
sido nefasto... sobran las palabras, creo que todos me habéis entendido.
Me quedé ingresada y comenzó mi segundo
parto inducido. Me hicieron todas las perrerías posibles, desde el enema, hasta
colocarme manualmente pastillas vaginales y retirármelas cada 4 horas con un
dolor insoportable. Estaba más verde que una manzana, no había dilatado nada y
el cuello del útero estaba súper alto por lo que todas estas maniobras dolían
una barbaridad.
Mi cuerpo empezó a reaccionar (nueve horas
después) y rompí aguas (las pocas que quedaban) y eso hizo que dejaran de
meterme las pastillas vaginales pero empecé con la oxitocina en vena. Lo único
bueno fue que la epidural esta vez si me la pudieron poner y me hizo efecto, no
noté los dolores mientras dilataba y eso fue un lujazo.
Hacia las cuatro de la mañana me miraron y
estaba de 2 cm, iba a ser muy lento... una hora más tarde llegó la ginecóloga y
me dijo que la niña estaba sufriendo, que me iban a poner el monitor interno y
a llenarme otra vez de líquido porque pensaban que venía con dos vueltas de
cordón al cuello.
Todo me daba vueltas, ¿que más cosas
podían pasar?.. Finalmente me levantó el camisón y me dijo "pero si estas
de 9 cm, ya no hace falta nada de esto, nos vamos a paritorio". Lloré de
alegría, pensé que me había salvado por los pelos de otro mal rato.
Y finalmente fuimos a paritorio, empuje
sin sentir los dolores, no como con Eric pero si noté salir a mi niña y en el
momento en el que me la pusieron encima de mi no pude dejar de llorar, toda la
tensión que había acumulado durante 9 meses se estaba esfumando, por fin tenia
a mi niña en mis brazos y no paraba de darla besos y decirla que la quería muchísimo.
Lo peor fue el momento
"costura", me han hecho unos remiendos un poco extraños y da para
otros post el tema de los hilos.
Mi gran premio es Irene que nació a las
5:52 del 5 de abril, con 3,140 de peso y 51 cm. Medio kilo menos que su hermano
pero un cm más larga.
Estamos todos locos y perdidamente
enamorados de ella.
