Ya estamos en verano, los peques han terminado el colegio y quedan
por delante (casi) dos meses y medio para disfrutar del sol, de las vacaciones,
de la playa, del pueblo o de nuestra misma ciudad.
Con el fin del cole llegan las notas y las sonrisas o desilusiones en las
casas. Hay padres que estarán súper contentos con el trabajo y evolución que
han tenido sus hijos este año y otros que no lo estarán tanto.
Unos y otros se van a plantear si en
verano es necesario que los niños hagan los famosos "cuadernos de vacaciones" o similares. Unos lo plantearán como
algo necesario para no olvidar todo lo aprendido y otros como algo vital para que su
hijo tenga un refuerzo.
Ya sabemos que el cerebro de los niños es
tremendamente moldeable, tiene unas plasticidad bestial, una capacidad mucho
mayor que la de un adulto...pero se cansa igual, necesita DECANSO.
El verano es para correr, saltar, jugar,
disfrutar y reír a carcajadas, el tiempo de desconexión es necesario para los
peques.
También es cierto que los días y el verano son muy
largos y hay tiempo para todo, pero con matices.
Veamos la diferencia:
- Se puede enseñar los conceptos de número
con fichas o jugando al
"dominó".
- Se puede fomentar la escritura
escribiendo largos dictados o ayudar a papá y a mamá haciendo la lista de la compra o mandando postales a los amigos o familiares desde la playa/pueblo o haciendo un diario de nuestro verano.
- Se puede enseñar las formas geométricas
con un libro de fichas (cuaderno de verano), pintando un círculo o cuadrado o jugar con los "boques lógicos"
- Se puede potenciar el inglés con un
libro, cuaderno o ver los
dibujos preferidos del peque
en inglés.
- Se puede enseñar la ortografía con
dictados o visitando las biblioteca,
leyendo y fomentando la pasión por los libros.
- Se puede enseñar a usar las tijeras o el
punzón con fichas o cortar
papelitos de colores para
crear un cuadro abstracto.
Creo que la idea ha quedado clara ¿no?, se
puede seguir aprendiendo en verano pero las formas son muy importantes, un niño
que aprende jugando aprende mejor y más relajado.
El verano es tiempo para disfrutar con
nuestros hijos, no es necesario amargarnos con los "deberes", es
imprescindible darle una vuelta de tuerca y hacerlos apetecibles para toda la familia,
cualquier momento es bueno para poner en práctica lo aprendido, sólo hay que
tener un poco de imaginación y ganas.
En esta casa seguiremos haciendo
manualidades, jugando a muchas cosas, haciendo actividades de Montessori,
leyendo libros y disfrutando.
¿Por qué seguimos pensando que si te diviertes es que no estás aprendiendo?
