Esta semana está siendo horrible. Lo puedo decir más alto pero no más claro.
Para mi peque y para mi la semana empezó el sábado, Papá estuvo todo el día fuera disfrutando de su regalo de reyes (un curso de fotografía) y el domingo por la tarde le tocó trabajar (desde casa, pero trabajar)... por lo que el fin de semana fue agotador para mi y no pude recargar pilas.
La noche del domingo Eric empezó con febrícula. El lunes llamé inmediatamente a mis padres para que se vinieran del pueblo, si el enano empeoraba tenía que quedarse con ellos, no le iba a llevar así a la guarde.
Ha estado tres días con febrícula, muchos mocos, un poco de tos. Le ha visto dos veces la pediatra, tiene un simple catarro. Agua, lavados nasales, y apiretal si el sube la fiebre.
Me he pasado las noches levantándome cada dos horas para controlar la fiebre y/o darle un antitérmico según el caso y/o limpiarle los mocos.
El miércoles, papá llegó a las mil de la noche, tenía reunión y apareció con 38,5 de fiebre y tiritando. Otra noche movidita, temperatura, frenadol, ibuprofeno...
Como hemos estado tan pachuchos y cansados esta semana no hemos ido ni a clase de música ni a la piscina. Eso supone un desgaste mental por mi parte ya que las tardes en casa son muuuy largas y me gusta que juegue con todos sus juguetes pero también hacer actividades varidas (pintar, jugar con texturas, pompas de jabón, hacer marionetas...).
A esto le sumamos el trabajo, las activiades propias de tener un hogar y el que cada noche a lo sumo habré dormido un par de horas y no del tirón... pues estoy hecha PAPILLA.
Espero que mis chicos se recuperen del todo este fin de semana, el peque me tiene un poco mosqueada, no se yo si al final esa febrícula de estos días de atrás derivará en algo peor, espero y deseo que no.
¡Quiero un fin de semana tranquilo!