Desde hace unos días hemos incluido nuevas normas a la hora de la
cena.
Tengo la inmensa suerte de que el peque
come de todo y en cantidad, ya sea verdura, pescado, carne o lo que sea pero
las cenas se hacían eternas.
¿Y por qué eran tan largas?, pues la culpa
era nuestra. En mi casa la tele está apagada todo el día, tan sólo se enciende
a la hora de la cena y un rato después y ya está.
El caso es que el peque cenaba viendo
Peppa Pig o los dibujos de turno y aquello se hacía eterno, el "¡come!,
¡come que se enfría!", era un continuo, se quedaba embobado viendo los
dibus con la cuchara a medio camino del plato y la boca.
A parte de que el peque estaba distraído
nosotros no dejábamos de estar mirando los móviles, que si el whastapp, que si
el twitter, que youtube... el caso es que me di cuenta que cenábamos juntos
pero separados y sin hablarnos.
Por eso desde hace una semana en mi casa
hay nuevas normas a la hora de la cena. NO hay tele y no hay móviles, la cena
es para contarnos que tal el día y hablarnos y reírnos.
El resultado tardamos menos que antes en
cenar, hablamos y disfrutamos de ese rato en familia.
Reconozco que la culpa ha sido nuestra,
que llegamos tan agotados a esa parte del día que poníamos la tele para
desconectar pero no es un buen sistema.
Seguro que muchos de vosotros ya aplicáis
esto desde hace tiempo, ¿no?

