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lunes, 14 de julio de 2014

Brujería

Eric fue un bebé al que había que dormirle en bracitos porque durante casi tres meses tuvo cólicos del lactante.

El pobre necesitaba que le acunaras (debajo de la campana extractora) y le cantarás hasta que finalmente caía en los brazos de Morfeo, por eso cuando alguna mamá me contaba que su bebé se dormía solito en la cuna yo pensaba que aquello era cosa de brujería.

Poco a poco mi hijo fue necesitándome menos a la hora de dormir, su sueño maduró y durmió solito sin problemas.

Con Irene la cosa ha sido muy diferente, es un bebé mucho más tranquilo que su hermano, no ha sufrido los cólicos del lactante (tan sólo unos días al mes de nacer pero fue llevarla al fisioterapeuta y mano de santo) y en definitiva es un bebé con otras necesidades.

Al terminar de comer o cuando ves que tiene mucho sueño mi instinto es cogerla en bracitos como hacía con su hermano y empezar a acunarla y la muy bruta te empieza a chillar y a dar manotazos y patadas hasta que la tumbas en la cuna, la pones su chupete, se abraza a su oveja y se duerme sola.

Me ha costado asimilar que no me necesita para dormir, que lo que quiere es tranquilidad en su cunita y cada día que sucede este ritual me asombro.

Reconozco que hay momentos en los que está tan absolutamente cansada o excitada, porque ha tenido una tarde intensa, que necesita que la acune y la duerma en brazos pero cada vez son menos veces y tarda medio minuto en dormirse.

Me sorprende como siendo hermanos y criándoles de la misma forma son tan absolutamente distintos con unas necesidades tan opuestas.

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