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viernes, 29 de enero de 2016

Vuelta a la realidad

Hoy tenía que escribir sobre mi último libro del club de lectura #unoalmes pero este tema me apetecía mucho más.

Sorprendentemente me estoy dando cuenta (yo y algunas dinosaurias más) como la blogosfera maternal nuevamente está dando un giro de 180 grados y vuelve a centrarse en la #maternidadreal, aquella en con la que empezamos muchas...

Cuando me metí en este mundo lo que las madres buscaban en los blogs era compañía pura y dura, sentirse acompañada en esta senda tan compleja de la maternidad, sentirse entendidas en la cuarentena, saber qué hacer con los cólicos del bebe, como aventurarse en la lactancia materna sin fracasar, como lidiar con las rabietas, como sobrevivir a las pocas horas de sueño...

Después hubo un giro radical en el que todos esos temas casi se convirtieron en tabú, digo casi porque muchas blogueras seguimos/siguieron hablando de estos temas, pero el resto (y sobre todo las nuevas) empezaron a mostrar cosas bonitas, ¿ y a quién no le gusta mirar cosas bonitas?, se empezó a hablar de moda infantil, de decoración de la casa, de estilismos, y empezaron a salir las madres anuncio, esas que son perfectas hasta levantadas de la cama, y todas "deseamos" ser ellas.

Con Instangram llego la culminación de todo lo bonito, las fotos preciosas nos hacían vivir maternidades ideales e irreales ¡cuánto daño han hecho alguna de esas cuentas a las madres primerizas!, todas quisimos tener el arcoíris waldorf, cojines de nubes y una lámpara con mensaje (como dice Patch)...

Y de golpe y porrazo he visto cómo se vuelve a hablar de postparto, de grietas, de lactancia, de noches en vela, de celos, de lo difícil que es lidiar con la casa, los niños y el trabajo... de pronto volvemos a centrarnos en la #maternidadreal e incluso las "madres esas que parecía irreales" nos muestran (por supuesto por Instangram) su lado más natural, más vulnerable y nos dicen "que también lloran" y que todo no es color de rosa.

Reconozco que me encanta, me siento más cómoda en este lado de la blogosfera porque creo que es más útil que el otro, es cierto que a todos nos gusta rodearnos de cosas bonitas pero creo que es más necesario que las mamás primerizas sientan que la maternidad es dura, difícil, complicada y que lo que se ve en una foto es tan solo la punta del iceberg.


Tal vez la virtud este en el medio y ahora empecemos a hablar de lactancia materna rodeados de cojines de nubes, ¿quién sabe?

Foto Pixabay

jueves, 29 de agosto de 2013

"Blogosfera maternal"

El martes me invitaron, junto a otras blogueras, a una charla para hablar sobre la maternidad, los blogs y la "blogosfera maternal". La reunión me dio la oportunidad de pasar la mañana con varias amigas y de venirme con más preguntas que respuestas.

No tengo muy claro porque me invitaron porque en la invitación era para "blogueras influyentes" y yo de influyente poco, vamos que ni lo soy ni mucho menos pretendo serlo.

Otra cosa que me llama mucho la atención es que de un tiempo a esta parte marcas, revistas, agencias de comunicación están muy preocupados y su único interés es saber "hacía donde va" la llamada "blogosfera maternal". ¿Por qué?, ¿tanto importa?, irá donde cada uno quiera ir ¿no?

Pero ¿qué es la blogosfera maternal? porque dentro de ese gran, gran, grandísimo ¿grupo? estamos por definición todos los que somos padres o madres y tenemos un blog, da igual si primero tuvimos un blog y luego fuimos madres o al revés, si primero nos convertimos en madres y a raíz de ello nos creamos un blog, da igual de qué temática sea el blog, porque cada una escribe de lo que quiere (y muy bien hecho) de moda, de lactancia, de libros, de DIY, o de cosas totalmente diferentes a la maternidad. Y ahí va otra pregunta ¿es un insulto pertenecer a la blogosfera maternal?
Yo ya he pensado en crear mi blogosfera de morenas, que va a ser para todas aquellas personas morenas que tengan un blog (lo siento Rubia tú no puedes estar).

Fuera de bromas lo que pienso es que esa definición la han creado esas marcas, revistas y agencias de comunicación que quieren que seamos un grupo, un movimiento con fuerza que sirva de instrumento a sus intereses. O al menos esa es la sensación que últimamente tengo, ¡y puedo estar muy equivocada! pero ya os digo que esa es mi sensación.

Hace tiempo que me desmarqué de muchas, muchas cosas y soy más feliz. No escribo para tener más seguidores, ni vivo mirando estadísticas, ni elijo temas espinosos que me den publicidad... escribo porque quiero, porque es mi espacio, porque quiero que sea una especie de diario de mi maternidad (la mía), y escribo de lo que me gusta, de libros para niños, de manualidades, de mi día a día sin importarme si ese día tendré 20, 100 o 1000 visitas. Si me ofrecen un post patrocinado y me interesa lo hago, ¡qué soy autónoma y el dinero viene muy bien!, si me ofrecen testear un producto y me interesa también lo hago y si no me interesa les digo amablemente que no y punto. Nunca he recomendado algo que no me haya gustado, tengo muy claros mis principios.

Nunca me he planteado dejar el blog porque siempre he tenido muy claro para quien lo hago, lo que si me he llegado a plantear es privatizarlo pero después de pensarlo tampoco vi que fuese mejor.

Tengo claro quien soy y para qué, y sobre todo para quién, es mi blog, y a quién no le guste que no me lea, y cómo decía ayer alguien en twitter soy madre, bloguera, enfermera, autónoma, profesora, cocinera, limpiadora...

Ayer Belén hizo una reflexión mucho más interesante sobre el tema.


¿A qué te quedas con más preguntas que respuestas?

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