Creo que todas hemos leído en algún momento eso de que "el parto es la única cita a ciegas en la que puedes estar
segura de que conocerás al amor de tu vida"
Estoy ya de 37 semanas y sumando, después
de todos los problemas con los que me he enfrentado en este embarazo nunca pensé
que llegaría tan lejos pero aquí estoy.
No miento si os digo que estoy deseando
ver a mi niña, tenerla entre mis brazos y ver que todo, finalmente, ha salido
bien. Estoy nerviosa, expectante a ratos, eufórica a otros, en algunos momentos
me siento abrumada y en otros asustada pero sobretodo mi sensación es la de ser
una adolescente que sabe que el chico del que está enamorada la va a pedir
salir, aunque todavía no tiene ni idea de que día será.
Me paso el día escuchando mi cuerpo,
intentando averiguar si hay alguna señal o indicio de que el parto está cerca,
por la noche tengo alguna que otra contracción pero nada significativo o al
menos por ahora.
Vivo con ese hormigueo constante y me
sorprendo en muchas ocasiones imaginándome con el bebé en casa y siendo una
familia de 4 y no se me borra la sonrisa de tonta de la cara.
El Papá también está nervioso y deseoso de
tener a su niña pero si alguien está como loco por ver la cara de Irene ese es
Eric, se pasa el día abrazándome la tripa, hablando con su hermana, diciendo
que "la primavera ya va a llegar e Irene nace en primavera", pero lo
que más me gusta es cuando acerca la cara a la tripa y dice "ay mi bebé
bonita cuando salgas te voy a comer a besos", me muero de amor con mi
cachorrito...
Te estamos esperando princesa y estamos
locos por abrazarte y besarte.
