Eric es un grandísimo hermano mayor, no me cansare nunca de
decirlo, pero el otro día tuvo un gesto que me llego al corazón.
Mi precioso niño siempre ha tenido su
muñeco de apego, Pepe,
que lleva con mostros ya 5 años. Durante sus primeros 3 años el muñeco fue una
parte imprescindible de nuestro día a día y después poco a poco el mismo le fue
necesitando menos, al principio dejó de necesitarlo por el día hasta que llegó
una noche que tampoco quiso dormir con él.
Pepe sigue en casa, en la cama de mi hijo
y muy de vez en cuando Eric le coge, le espachurra un rato y luego lo deja otra
vez. Si nos vamos de viaje o se va a dormir a casa de su abuelo o con su tía lo
mete dentro de la maleta pero no lo saca, es como un comodín que quiere seguir
teniendo en la manga.
Hace unos días Irene se puso a lloriquear,
algo muy raro en ella, y Eric se fue corriendo a su habitación cogió a Pepe y
se lo dio.
Me sorprendió el gesto pero más me
sorprendió su comentario "toma Irene este es Pepe, yo ya no lo necesito
pero ya verás cómo te va a cuidar muy bien"
Fue tan bonito que no supe reaccionar, mi
hijo le daba a su hermana el juguete más preciado que ha tenido en su vida y se
lo da como dice él "para siempre" porque "yo ya soy mayor y sé
que Pepe va a cuidar muy bien de mi hermanita", ¿no es bonito?
Es un gesto tan grande, de amor tan
incondicional a su hermana que estamos impresionados, ojala siempre se quieran
tanto.
Pepe está un poco maltrecho después de tantos años pero parece que Irene ha entendido la importancia del juguete y ahora no se desprende de él, ¿se convertirá en su muñeco de apego?