¡Qué difícil es ser niño, chico, y que no te guste el
fútbol! En esta sociedad súper futbolera en la que vivimos que no te mole el
llamado “deporte Rey” es prácticamente un sacrilegio.
A mi hijo no le gusta el fútbol, algo incomprensible para
muchos padres (de compañeros de colegio) e incluso para algunos familiares. No
le gusta y punto. Ni verlo en la televisión ni practicarlo, ni tan siquiera
jugarlo en el patio.
Nunca le he obligado a que jugase o lo practicase, ni voy a
hacerlo. El que no te guste este deporte puede transformarse en un hándicap
difícil de superar ya que todos los niños de clase lo juegan (en menor o mayor
medida) por lo que tu hijo (en este caso el mío) puede quedar “apartado”. No es
el caso, por fortuna Eric tiene una mini pandilla a la que tampoco le
entusiasma este deporte y juegan a otras muchas cosas durante los recreos.
Como os decía ni a mí ni a mi marido nos importa que a él no
le guste, lo tomamos como algo más anecdótico que problemático pero sí que es
cierto que son muchos los padres que nos preguntan sorprendidos ante tal hecho.
¿Por qué no le gusta?, ¿lo ha probado?, ¿es que es muy malo?...
Tengo amigos a los que tampoco les gusta el fútbol y son
personas completamente sanas y normales… lo explico (casi en plan irónico) para
aquellos que piensan que mi hijo es raro.
Y en este momento entra su hermana al campo de juego y nos
grita casi a la cara “que me encanta al fútbol”. Se puede pasar horas dando
patadas a un balón, lanzando a puerta, corriendo detrás de la pelota…
La pequeña de la casa, la niña, la princesita se ha
convertido en una forofa de este deporte y tan contentos. Este año hará las
pruebas (aunque lo normal es que empiecen con 4 años) para entrar en el equipo
femenino de nuestra ciudad. Y aquí vuelven los comentarios “¿y por qué no la
apuntas a ballet?, ¿seguro que quieres que juegue al fútbol (y lo pregunta el
mismo que hace unos días me preguntaba que porqué Eric no lo hacía)?, ¿una
chica jugando al fútbol?
Y aquí estamos nosotros, felices de que mi hijo tenga una
personalidad tan arrolladora que pese a las presiones sociales siga firme con
sus gustos y aficiones, y felices de que mi pequeña haya decidido decantarse
por este deporte de equipo.
Nuestra misión es seguir acompañándoles en este camino que
es la vida, respetando sus gustos y aficiones, dándoles la oportunidad de
probar nuevos deportes para que elijan libremente sin presiones sociales o tabús.
Y a ti, ¿te gusta el fútbol?

