Mi pequeña cumple hoy 8
meses y está tan divertida y
tan bonita que me la comería con pan.
He notado este último mes que interactúa
mucho más con nosotros e intenta comunicarse con gestos, balbuceos o grititos.
Tiene totalmente dominado el llamarnos a su padre o a mí según quiera y gritar
a su hermano para que se ponga a jugar con ella. Nos hace gestos con los brazos
y manitas para que la cojamos y va moviendo la manita como si dijera adiós para
que vayamos de una habitación a otra.
Cuando quiere que la cantemos nos mueve
las manos con el gesto de la canción que quiere oír, los 5 lobitos, pica pica
pollito, chocaron los coches, las palmitas... Le encanta dar palmas y que la
aplaudamos cuando hace alguna cosa.
Este mes ha empezado a desplazase arrastrando
el culo, tal y como hizo su hermano, lo de estar boca abajo y gatear no la mola
nada, ella prefiere estar sentada y mirar todo desde esa posición cómoda. Lleva
varios días sujetándose a los hombros, borde de la cuna o mesas e intenta
ponerse de pie. Por ahora lo consigue pocas veces porque no tiene mucha fuerza
en las piernas pero ahí va intentándolo cuando tiene oportunidad y con mucho
interés.
Sigue siendo una marmota a la hora de
dormir y come muy bien, le gusta mucho la cuchara y le encanta chupar gajos de
naranja o mandarina. El miércoles tuvimos la revisión de los 8 meses y está en
el percentil 50 de peso y el de altura se lo ha vuelto a saltar porque mide
74,5 cm, es altísima.
No tenemos noticias de los dientes,
siguiendo la estela de su hermano que hasta los 10 meses no tuvo el primero,
pero sí que en estas últimas dos semanas está mucho más incómoda con las
encías, las tiene muy inflamadas y ella se debe notar algo raro porque se pasa
el día sacando la lengua y pasándola por encima de la encía para rozarla y
además tiene unas babas todo el santo día que parece un caracol.
Este mes también hemos estrenado mocos,
esta resfriada y aunque por ahora no ha tenido fiebre, le cuesta respirar y
andamos con el saca mocos y el suero todo el santo día. La pobre hasta tuvo una
mala noche hace una semana de lo mal que lo pasó con no poder respirar.
Se parte de risa cuando ve que vamos al
cole de su hermano a biblioteca, es el juguete de las dos clases, todos los
niños la abrazan, la besan, la toquetean y ella es feliz, se ríe, se carcajea y
les espachurra a todos pegando gritos de emoción.
Así es mi pequeña con ocho meses, ¡vamos a
por otro mes!