En Semana Santa celebramos el cumpleaños de mi madre en el pueblo,
allí nos juntamos mis hermanos, mis cuñadas, mis sobrinos y nosotros... en
total 16 personas.
Estábamos en plena
comida cuando no se les ocurrió otra cosa a los niños que patinar. El suelo
estaba mojado por la lluvia y con las botas de agua resbalaban, resultado mi
sobrino de 5 años se rompió el radio y un mes de escayola.
Este fin de semana
volvíamos a tener celebración, el cumple de mi hermano y de mi cuñada. Pasamos
un día estupendo en el pueblo, mucho paseo por el campo, tirar piedras por el
río, disfrutar del solecito, ver las ovejas, ir a ver la cabaña que habían
construido los primos y sus amigos, jugar al escondite...
Todo iba como la
seda hasta que decidimos jugar al pañuelo mis hermanos, mi marido, los niños y
yo.
En una de esas
carreras Eric se pasó de velocidad, no consiguió frenar y acabó con la cabeza
en el suelo, en un suelo medio asfaltado de pueblo con un montón de piedras.
Al levantarle y ver la sangre lo cogói en brazos y se lo di a mi cuñada como si fuese un
paquete, mi cuñada es enfermera y en mi subconsciente pensé "que le cosa o
le pegue grapas o lo que sea".
Miró la herida y
nos mandó al centro de salud.
El pequeñajo al ver su mano con sangre y el dolor del golpe vomitó ¡que susto llevaba encima!
Al final ha sido una
herida de guerra que ha acabado con dos grapas que le quitarán en una semana,
un poco de junifen para el dolor y la inflamación y la precaución de
despertarle varias veces por la noche para ver que reaccionaba bien.
El domingo estuvo como una
rosa, ni dolor ni gaitas, haciendo el burro como siempre, le pillé más
de una vez intentando hacer la voltereta.
Le taparé
la herida por precaución porque viene del colegio con la cabeza llena de tierra
y tampoco creo que eso sea muy bueno para la brecha.
Por la noche mi
hermano ponía en Facebook "se recomienda no dejar sueltos por el pueblo a
los niños de la familia en celebraciones de cumpleaños".
Pues eso tendremos
que hacer o atarles en corto o forrarles en papel burbuja.
Mi sobrino S. de
nueve años decía "el próximo soy yo". En mayo tenemos dos cumpleaños,
ahí lo dejo.
