Soy una de esas personas afortunadas que tienen pueblo. Es uno muy chiquitito de Castilla La Mancha, apenas un puñado de casas, pero para mi es el mejor.Mis padres me llevaron con apenas 15 días y desde entonces no he dejado de ir nunca, Semana Santa, puentes, y veranos enteros, me llevaban el día después de las notas y volvía a Madrid unos días antes de empezar el curso.
Tanto para mis hermanos como para mi el pueblo es LA LIBERTAD, allí no hay horario, ni reglas, te puedes manchar, están los amigos de siempre... era y es una gozada. Muchos de mis mejores recuerdos son estando en el pueblo.
Y por supuesto quiero que el enano lo disfrute como yo. El verano pasado estuvimos casi un mes entre mi pueblo y el de mi marido y de allí vino muy cambiado. Casi aprendió a andar, creció, engordó y se espabiló muchisimo.
El abrir la puerta y estar en la calle, disfrutar de todo el espacio del mundo, los perros, los gatos, las gallinas, las ovejas... un montón de niños, el que todo el mundo se conozca...se le hacen los ojos chiribitas cada vez que vamos y eso que en pleno invierno no le llevo porque allí suele hacer un micro-clima de estepa siberiana (por la noche no es extrañar llegar a -15º).
Lo mejor de todo que muchos de mis amigos han tenido nenes (5 nacieron su mismo año), asi es que la pandilla ya la tiene asegurada.
Deseando estoy que llegue el buen tiempo porque sé que cada vez lo va a disfrutar más y yo con él.