Mostrando entradas con la etiqueta pueblo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pueblo. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de agosto de 2015

Puebleando

Todos los niños tendrían que experimentar alguna vez el veranear en un pueblo, abrir la puerta de la calle y salir corriendo sin miedo a que pasen los coches o venga alguien extraño.

La libertad de beber agua en la fuente, de mojarse en el pilón y hacer carreras de barcos en las regueras del agua o en el lavadero.

Sentir que tienes un pueblo entero por explorar lleno de secretos y diversión, subir al monte, perderte por los caminos y adentrarte entre los sembrados de cebada, trigo o girasol.

Un pueblo donde después de cenar no te vas a dormir sino de paseo a la plaza o a jugar a la peña y donde la hora del aperitivo se puede alargar indefinidamente.

Un pueblo donde los sabores son auténticos, los huevos saben a huevo, los tomates y los calabacines son de la huerta del abuelo, y al panadero le conoces por su nombre.

Un pueblo donde puedes aprendes a cazar renacuajos, grillos o luciérnagas por la noche, donde te despiertas con los cencerros de las ovejas o el kirkiki de los gallos.

Un pueblo donde por la noche aprendes a observar los astros, la osa mayor, la osa menor, la estrella polar y por supuesto las famosas Lágrimas de San Lorenzo.

Un pueblo entero para reír, disfrutar y explorar.
Eric e Irene tienen mucha suerte, pueden disfrutar de dos pueblos en verano y os aseguro que han sacado el máximo partido a amos. Eric cada vez es más consciente de las ventajas que tiene un pueblo y lo aprovecha al máximo y la peque ha disfrutado como una enana corriendo por las calles en plena libertad.


Ojala que todos los veranos hagan el pueblo un poquito más suyo.

martes, 2 de julio de 2013

Cuando el yayo era peque

Ya he contado cientos de veces que mis padres son bastante mayores, el próximo año cumplirán 80 años y la diferencia respecto de cómo era su vida cuando eran pequeños a la de mi hijo es abismal.

Siempre me ha gustado ir con mi padre a su pueblo, al huerto, a coger setas, a pasear por el monte, que me enseñara donde llevaba a las cabras (porque mi padre de pequeño era como Pedro el de Heidi, el cabrero del pueblo) y una de las cosas que más gracia me hacía era cuando me contaba que se tumbaba en las piedras y cogía la teta de las cabras y daba unos chupitos de leche.

El otro día cuando vi este libro me recordó mucho a mi padre y a las diferencias tan grandes entre su infancia y la de Eric.

"Cuando el Yayo era peque" de Lilli Messina, de la editorial Takatuka.


El libro no puede ser más bonito, cuenta la historia de cómo un Yayo intenta explicar a un bebé cómo era la vida cuando él era pequeño.

El abuelo dice "cuándo yo era pequeño, todo esto aún era de color verde". En la siguiente página podemos ver al abuelo recordando las praderas y las casas bajas y en el lado opuesto al bebé imaginando su ciudad de color verde.


El abuelo dice "me tocaba bañarme en la cocina", y el abuelo recuerda estar bañándose en un barreño al lado del fuego y el niño se imagina a su abuelo dentro del fregadero.


El abuelo le explica que los coches iban tirados por caballos y el peque en lugar de ver un carro con caballos se imagina a un caballo tirando de un automóvil.


Son varias situaciones que nos hacen ver cómo era la vida de nuestros padres o nuestros abuelos y cómo se la imaginan nuestros hijos, una doble visión de la misma situación que es difícil de entender para aquellos niños que nunca han pisado un pueblo.

Me ha parecido muy entrañable y tierna, una mezcla de recuerdos y risas que a mi hijo le han encantado.

He aprovechado el cuento para explicarle como vivía mi padre en el pueblo, y creo que me este libro me ha ayudado para que lo entienda. 

Estoy deseando llevar el libro al pueblo para que se lo lea mi padre porque estoy segura de que va a despertar muchos recuerdos en él y se los va a intentar contar al enano.

Ilustraciones muy divertidas y llenas de color con una tipografía en mayúsculas bastante clara.

Le damos un total de 4 monstruos porque nos ha llegado al corazón.



¿A vosotros que os parece el cuento?

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Pueblito bueno

Me quedaba pendiente hablaros de nuestras vacaciones en el pueblo.

Eric es un niño con suerte porque tiene pueblo, quien tiene un pueblo tiene un tesoro.

Siempre me he sentido muy afortunada por tener pueblo, de pequeña cuando mis amigas del colegio me decía que se iban a la playa o al camping siempre acababan contándome que como cada año iban a sitios diferentes no tenían amigos y que cuando se los hacían ya era hora de volverse.

Eso en un pueblo no pasa, tu infancia se nutre de cosas maravillosas, de veranos iguales y a la vez distintos y de amigos de toda la vida.

Decir que Eric ha disfrutado del pueblo sería decir poco, le ha encantado. Cada año le gusta más y cada verano vuelve más cambiado, más espabilado, más gordito, más alto. El pueblo alimenta (y en eso la abuela ayuda mucho).

Alli se duerme como en ningún sitio, arropadito con mantita, se come fenomenal (a todas horas estaba zampando) y se tiene una cosa que en la ciudad no se da LIBERTAD.

Mi pueblo es un pueblo de apenas veinte habitantes en invierno y en verano no creo que lleguemos a los 200. Eso si tenemos cuatro casas rurales y dos balnearios, con dos co...

Lo bueno de que sea tan pequeño es que todos nos conocemos, somos como una gran familia, si el niño sale a la calle, a parte de que no irá muy lejos, es que donde vaya le conocerán.

Eric salía y entraba tranquilamente, sabe ir a casa de mi hermano si problemas y corre que se las pela después de cenar para llegar a la plaza a jugar con sus amigos.

Ha jugado hasta las tantas de la madrugada, ha corrido, cazado renacuajos, volado la cometa, perseguido lagartijas, ha ido al huerto con el abuelo, ha visto las ovejas, ha hecho guerra de agua, ha jugado en las fiestas del pueblo a los juegos populares (lanzamiento de huevo, globo de agua, cola de ratón..), ha estado en la fiesta de la espuma, en la paella popular...

Ha aprendido de donde salen las pipas y que hay girasoles de aceite y de pipas. Y el abuelo le ha enseñado la diferencia entre la cebada y el trigo.

Ha hecho tantas cosas que se me olvida, pero lo mejor es que todas las ha disfrutado muchisimo. Se le ha visto feliz y contento en el pueblo.

Ha jugado con los hijos de mis amigos, con sus primos, tenía su pandilla.

Me gustan estos veranos para mi pequeño. Ojala nunca le falte su pueblito.



PD. Si me tocase la lotería me compraba una casita allí, porque aunque tengo la de mi madre me gustaría "independizarme" en el pueblo, pero dada la situación actual se quedará en un sueño.

jueves, 23 de agosto de 2012

Playa

Este verano hemos pasado unos días en la playa.

Yo no tengo cultura playera, mi vida, mis veranos han transcurrido en el pueblo, veranos eternos de casi tres meses, todos los fines de semana del resto del año, Semana Santa, puentes...

Mi marido si ha ido de pequeño a la playa y le gusta mucho, cuando empezamos a salir fuimos un par de veces, pero reconozco que la playa no es lo mio.

No me gusta ese calor húmedo, la mezcla de arena con crema, esa pegajosez, odio las aglomeraciones y más si son por pelearse por un metro cuadrado de tierra y lo de tostarse al sol no va conmigo.

Pero... tenía ganas de ir a la playa con el peque y el resultado ha sido GENIAL.

Hemos tenido suerte o eso creo, no hizo excesivo calor y el calor húmedo tan sólo lo sentí el último día.

La playa no estaba masificada, es más apenas había gente, elegías el sitio sin problemas, y el hotel/apartamento estaba muy bien situado y limpio.

El peque se lo ha pasado pipa, ha construido castillos, nos hemos enterrado en la arena, ha jugado con las olas, hemos buscado conchas, comido pescadito.... pero sin duda lo que más le ha gustado la piscina del hotel y la feria.

El agua del mar le sabía mal y ponía cara de asco, en cambio en la piscina del hotel estaba feliz, ha nadado muchisimo, se ha soltado un montón, ya bucea lo que puede con los manguitos, se tira desde el bordillo, se hace y nos hace aguadillas... le encanta el agua.

Nos lo hemos pasado bien, lo hemos aprovechado al máximo y seguramente repitamos (si la situación económica nos lo permite), pero unos días... a mi me tienes alli mucho tiempo y me aburro.

La playa me gusta pero compaginándola con un poco de turismo. El viernes nos fuimos a ver Cartagena y alguno de sus museos y lo disfrutamos, Eric es un enamorado de los museos, le gustan muchisimo y es fácil ir con él a verlos.

Para mi la playa este año tiene notable alto, aunque por supuesto sigo prefiriendo el Pueblo. Mañana os lo cuento.

lunes, 11 de junio de 2012

La laguna negra

El sábado nos fuimos de excursión con la Asociación del pueblo a la Laguna Negra (Soria)



Nos lo pasamos fenomenal y eso que alli arriba hace un frio de mil demonios, pero el día estuvo muy bien.

Salimos del pueblo a las 8:30 y la primera parada fue el Museo del bosque en Vinuesa, nos gustó mucho la explicación y el video que nos pusieron pero lo mejor fueron las vacas que andaban tranquilamente por alli y el juego de "tira una piedra a la boñiga" a la que se dedicaron los niños... (sin comentarios).

Después nos fuimos a la Laguna, el frio era mortal, entre que no hacía un dia muy veraniego, que la laguna está a 2000 m y que la humedad no ayudaba pasamos todo el frio que quisimos.

Eso si, el sito es precioso, muy recomendable, vimos la laguna, dimos un paseo, subimos por las piedras y después nos bajamos a Vinuesa a un merendero a comer con una zona de columpios muy chula.

Esa parte nos encantó, en el merendero solo estabamos nosotros, como todos nos conocemos pues ibas de una mesa a otra, que si como de aqui, que tu que llevas... los niños pasándoselo en grande en los columpios, con solecito pero no excesivo calor.

La zona estaba cercada por lo que no tenías miedo a que salieran, una extensión grande y muy bien preparada.

Lo mejor es que iban muchos niños y Eric pudo disfrutar jugando con su primo y con los niños grandes, y con Cecilia y Ángela que son más de su edad.

Y por último estuvimos viendo Calatañazor (donde Almanzor perdió el tambor). Pueblo pequeñito pero con mucho encanto.

El resultado un día estupendo con los amigos del pueblo, muchas conversaciones con mi amiga Cris (teníamos tanto que contarnos), muchos juegos, relax, paseos, comida...

Llegamos al pueblo pasadas las ocho de la tarde, yo no podía con mi alma pero el peque tenía cuerda para rato, ¿como lo hacen?

Si tenéis la posibilidad no dudéis en pasaros por este sitio porque merece la pena, eso si llevar ropa de abrigo, que el frio es muy traicionero.

lunes, 14 de mayo de 2012

Mi lugar de descanso


Este fin de semana he estado off de la vida 2.0

He ido al pueblo a descansar y recargar pilas que falta me hacía. Hemos hecho muchas cosas y nos lo hemos pasado bomba, y nos ha sabido a poco lo que hace que tengamos ganas de más.

El peque ha disfrutado al máximo, que si los perros, la fuente con los peces, su primo, los niños, subir y bajar cuestas, las flores, pompas de jabón...

Además hemos tenido fiesta medieval en un pueblo cerquita y el sábado nos fuimos en "pandilla" a verlo. Llegamos tarde para ver las luchas (como casi siempre que nos intentamos mover unos cuantos), pero pudimos ver los puestos, el ambiente, comprar rosquillas y tomarnos una cervecita... eso sí luego calló la del pulpo, una tormenta en toda regla, mucho aire, lluvia...

El domingo por la mañana nos fuimos al monte a trotar un rato. Me encanta subir al monte por la mañana (con la fresca), el suelo húmedo por la lluvia, el sol...

Fuimos el peque, mi marido y mi padre.

Mi papá y yo nos pusimos buscar setas. Es una de las cosas que más me gusta hacer con mi padre, no recuerdo cuando me enseñó a buscar setas, tendría que ser un poco más grande que Eric.

Me gusta andar con él (kilómetros y kilómetros), que me vaya contando que es cada planta, las aves que vamos viendo, las camas de las liebres, las huellas de los corzos, las de jabalí..., distinguir las setas de cardo... Es un momento que para mi no tiene precio y se que será de los recuerdos que atesoraré toda la vida.

Encontramos unas cuantas (para estar apenas media hora esta muy bien), lo suficiente para que el peque las viese y estar un poco en contacto con la naturaleza.

Después nos fuimos a otro pueblo que había romería en honor a la Virgen de la Salud, llevamos a la abuela a misa y nosotros estuvimos disfrutando de todo lo que se monta allí, el mercado, los helados, los hinchables...

Eric estuvo en los hinchables un montón de rato, disfrutando a tope, subiendo y bajando, tirándose por las rampas, llegó a casa cansadito, comió y se durmió tres horas de siesta, ¡¡es que en el pueblo se duerme genial!!.

Después un poco más de juego y de vuelta para Madrid.

Que bien nos lo pasamos, dentro de nada volveremos a celebrar mi cumpleaños con toda la familia y luego de excursión con la Asociación.

Queda inaugurada oficialmente la temporada "pueblil".

martes, 9 de agosto de 2011

No paramos

Llevamos unos díez días en el pueblo y estar super contentos. Entre las comidas de la abuela, el dormir tantas horas y que la calle está tan a mano, estamos como locos.


Y el pequeño más que ninguno, su actividad se ha multiplicado por cien por lo menos.

En Madrid se entretiene mucho jugando con sus puzles, con sus libros… aquí los mira de reojo y sale disparado corriendo a la calle.

Quiere mirar, correr, jugar, saltar, explorar, subir y bajar. Se pasa el dia “core, core” por las calles, detrás de los niños mayores o solo, no le da miedo irse por ahí de aventura.

Es un desvergonzado y se mete en cualquier casa sin pedir permiso (menos mal que mi pueblo es mega pequeño, que todos nos conocemos y no pasa nada), aún así alguna vez me hace pasar vergüenza.

Ya sabe por dónde tiene que ir a casa de su tio, por donde se va a la fuente de los peces, a casa de la abuela o al parque.

No para, y no en sentido figurado sino en el más real de todos. Y eso que es muy divertido también es agotador.

Saluda a todo el mundo por su nombre, es un zalamero que quiere que le digan cosas y que siempre tiene una sonrisa para todo el mundo.

Tengo que tener mil ojos puestos en él, para que no se caiga a la fuente, para que no ruede cuesta abajo, para que no se tire por las escaleras…

Así es que con tanta actividad estoy cansada, no paro en todo el día y como papá está de “rodriguez” en Madrid pues hay momentos en los que se hace un pelín durillo, aunque luego le miro y veo lo bien que le está sentando el pueblo y pienso “pues nada a seguir corriendo”.

lunes, 8 de agosto de 2011

La confianza.... da asco

Una de las cosas “negativas” que tiene tener un pueblo tan, tan pequeño, es que todo el mundo se conoce.


Las abuelas y madres como la mía me conocen desde que nací, los de mi generación o un pelín mayores son mis amigos o los hermanos de mis amigos, los que vienen por detrás de mi, hermanos pequeños, primos… y los niños son hijos de mis amigos, mis sobrinos, mis vecinos… vamos que parece más una gran familia que un pueblo.

Eso hace que tengamos mucha confianza, o que se digan las cosas sin la “diplomacia” que se usa en las grandes ciudades.

Aquí todo el mundo opina y se cree con el derecho de hacerlo sobre cualquier tema, pero en especial sobre la crianza de los hijos (suyos o no).

Comentarios, opiniones, consejos… de determinadas personas no me molestan porque se que lo hacen con mucho cariño (aunque sean totalmente opuestos a lo que yo pienso), pero luego hay otro grupo que me hace gracia.

Hay gente que opina de cómo debo hacer esto o lo otro y su experiencia se remonta a cuando su niño era un bebé y el niño ahora tiene 34 años…

Abuelos que aprovechan a decirme a mi lo que no se atreven a decir a sus hijas/hijos/nueras/yernos, cosas como “mis hijos siempre han sido buenísimos pero ahora tenéis una manera de educar que no la entiendo… yo no le digo nada a “….” pero vamos que asi no se hacen las cosas”.. y mi respuesta “ya bueno mi hijo no es malo es que tiene casi dos años”.

Luego están las super abuelas del pueblo, las que se pasan el día diciéndome “ponle la chaqueta que hace frio, no le des de gusanitos que luego no te come, llévatelo a casa que tiene sueño (y el niño está corriendo detrás de sus amigos y chillando), no le pongas sandalias que se hace daño en los deditos de los pies…”

Muchas veces creo que me siguen viendo como una niña pequeña…

domingo, 31 de julio de 2011

Dormir

Las grandes diferencias entre dormir en Madrid y dormir en el Pueblo.


En Madrid por mucho que sea de noche hay luz, claridad por todos los lados. Las farolas, las luces de la propia ciudad hacen que la noche no sea del todo completa y se nota más si tienes que tener las persianas subidas por el calor.

En el pueblo, la noche es tan oscura como la “boca de un lobo”, el resplandor de las pocas farolas es mínimo y el cielo se ve cubierto de estrellas.

El ruido en Madrid es constante, por poco que sea siempre se oye al vecino, las sirenas de los coches de policía (cerca o lejos), los coches pasando por las carreteras, la gente paseando por las calles.

En el pueblo a partir de cierta hora lo máximo que puedes oir es ladrido de algún perro.

En Madrid el calor en verano es asfixiante, agotador. Es una de las cosas que peor llevo, dormir casi sin ropa, esperando una brisa que no llega o con el aire acondicionado sabiendo que al dia siguiente te dolerá la garganta.

En mi pueblo tenemos un micro clima. Durante el día podemos estar tranquilamente a 35 grados y llegar la noche y necesitar ponerte una chaqueta gordita o forro polar. Aquí el enano a dia 30 de julio duerme con pijama de manga larga, dentro de su saco de invierno y tapado con mantita. ¿Alucinante verdad?.

Pues estas son en resumidas cuentas las diferencias más notables entre dormir en el pueblo y dormir en Madrid y eso hace que mi gordito duerma aquí plácidamente, no se despierte en once horas durante la noche y sus siestas duren más de tres horas.

¡Me encanta el pueblo!.

PD. ¿Diré lo mismo dentro de un mes?

martes, 5 de julio de 2011

"Puebleando"

Este fin de semana lo hemos pasado en el pueblo, allí se duerme con mantita y escapar del calor asfixiante que está haciendo en Madrid es toda una gozada.

Que el enano se lo ha pasado bien es quedarse corto, se lo ha pasado ¡fenomenal!.

Desde un kilómetro más o menos empezó a tener consciencia de donde íbamos y se puso a chillar de contento y a llamar a mi madre y al perrito.

Estaban mis hermanos con mis sobrinos y se lo ha pasado en grande con los primos.

Se ha tirado por las cuestas del pueblo con su primo mayor en un coche de niños desvencijado ¡inconsciente!, se ha hecho su primera heridas de guerra y se ha marcado las rodillas (un rasguño apenas visible), ha jugado con los coches de su primo Javier, ha hecho guerras de agua,  ha jugado en el parque, en los columpios, en la plaza....

Pero una de las cosas que más les ha gustado ha sido volar las cometas. Como mi sobrino Javier había sacado buenas notas en su primer año escolar le regalamos una cometa y le compramos otra a Eric.

Hemos tenido suerte y nos ha hecho dias con bastante viento y hemos podido volarlas, los pequeñajos estaban como locos viendo en el cielo a Cars y a Mickey, pero el que más disfrutó fue mi sobrino Ian que consiguió volarla muy, muy alto.

Me encanta verle disfrutar de pueblo, allí veo que potenciar otra parte de su autonomía, de su personalidad que en Madrid no hace.

¡Ole el pueblo!.

sábado, 22 de enero de 2011

Pueblo

Soy una de esas personas afortunadas que tienen pueblo. Es uno muy chiquitito de Castilla La Mancha, apenas un puñado de casas, pero para mi es el mejor.

Mis padres me llevaron con apenas 15 días y desde entonces no he dejado de ir nunca, Semana Santa, puentes, y veranos enteros, me llevaban el día después de las notas y volvía a Madrid unos días antes de empezar el curso.

Tanto para mis hermanos como para mi el pueblo es LA LIBERTAD, allí no hay horario, ni reglas, te puedes manchar, están los amigos de siempre... era y es una gozada. Muchos de mis mejores recuerdos son estando en el pueblo.

Y por supuesto quiero que el enano lo disfrute como yo. El verano pasado estuvimos casi un mes entre mi pueblo y el de mi marido y de allí vino muy cambiado. Casi aprendió a andar, creció, engordó y se espabiló muchisimo.

El abrir la puerta y estar en la calle, disfrutar de todo el espacio del mundo, los perros, los gatos, las gallinas, las ovejas... un montón de niños, el que todo el mundo se conozca...se le hacen los ojos chiribitas cada vez que vamos y eso que en pleno invierno no le llevo porque allí suele hacer un micro-clima de estepa siberiana (por la noche no es extrañar llegar a -15º).

Lo mejor de todo que muchos de mis amigos han tenido nenes (5 nacieron su mismo año), asi es que la pandilla ya la tiene asegurada.

Deseando estoy que llegue el buen tiempo porque sé que cada vez lo va a disfrutar más y yo con él.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...