Jugar al dominó, a parte de ser entretenido, es una buena forma de potenciar el aspecto matemático en los más pequeños.
Con el juego empiezan a relacionar número con cantidad (1 con un punto negro, 2 con dos...), y además hacen un esfuerzo extra ya que no ven el número tal cual, no ven un 1 y dicen "uno", ven un punto que tienen que traducir mentalmente en un uno.
Viendo el potencial de este juego me fui a comprar uno y desde hace unas semanas no paramos de jugar, es un vicio, el peque está enganchadisimo.
Jugamos con las piezas vistas para que a Eric le sea más sencillo pero la verdad es que se le da fenomenal, en Semana Santa se lo ha llevado al pueblo y ha estado jugando con sus primos y con sus tíos, a parte de jugar con su abuelo y ¡ganarle!.
Después de jugar también lo usamos para hacer casitas o intentamos poner todas las fichas de pie haciendo un recorrido para después tirarlas, ejercitando la motricidad fina y el equilibrio.
Si no tenéis os lo recomiendo porque es un juego muy divertido y que en estos días de lluvia tan largos os puede ayudar a pasar el rato.