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lunes, 28 de agosto de 2017

¡No me gusta el fútbol! ¡Pues a mí sí!


¡Qué difícil es ser niño, chico, y que no te guste el fútbol! En esta sociedad súper futbolera en la que vivimos que no te mole el llamado “deporte Rey” es prácticamente un sacrilegio.

A mi hijo no le gusta el fútbol, algo incomprensible para muchos padres (de compañeros de colegio) e incluso para algunos familiares. No le gusta y punto. Ni verlo en la televisión ni practicarlo, ni tan siquiera jugarlo en el patio.

Nunca le he obligado a que jugase o lo practicase, ni voy a hacerlo. El que no te guste este deporte puede transformarse en un hándicap difícil de superar ya que todos los niños de clase lo juegan (en menor o mayor medida) por lo que tu hijo (en este caso el mío) puede quedar “apartado”. No es el caso, por fortuna Eric tiene una mini pandilla a la que tampoco le entusiasma este deporte y juegan a otras muchas cosas durante los recreos.

Como os decía ni a mí ni a mi marido nos importa que a él no le guste, lo tomamos como algo más anecdótico que problemático pero sí que es cierto que son muchos los padres que nos preguntan sorprendidos ante tal hecho. ¿Por qué no le gusta?, ¿lo ha probado?, ¿es que es muy malo?...
Tengo amigos a los que tampoco les gusta el fútbol y son personas completamente sanas y normales… lo explico (casi en plan irónico) para aquellos que piensan que mi hijo es raro.



Y en este momento entra su hermana al campo de juego y nos grita casi a la cara “que me encanta al fútbol”. Se puede pasar horas dando patadas a un balón, lanzando a puerta, corriendo detrás de la pelota…

La pequeña de la casa, la niña, la princesita se ha convertido en una forofa de este deporte y tan contentos. Este año hará las pruebas (aunque lo normal es que empiecen con 4 años) para entrar en el equipo femenino de nuestra ciudad. Y aquí vuelven los comentarios “¿y por qué no la apuntas a ballet?, ¿seguro que quieres que juegue al fútbol (y lo pregunta el mismo que hace unos días me preguntaba que porqué Eric no lo hacía)?, ¿una chica jugando al fútbol?

Y aquí estamos nosotros, felices de que mi hijo tenga una personalidad tan arrolladora que pese a las presiones sociales siga firme con sus gustos y aficiones, y felices de que mi pequeña haya decidido decantarse por este deporte de equipo.

Nuestra misión es seguir acompañándoles en este camino que es la vida, respetando sus gustos y aficiones, dándoles la oportunidad de probar nuevos deportes para que elijan libremente sin presiones sociales o tabús.

Y a ti, ¿te gusta el fútbol?


jueves, 30 de marzo de 2017

Dermatitis atópica infantil



He tenido suerte, ninguno de mis hijos ha sufrido ni sufre de dermatitis atópica infantil pero sí que uno de mis sobrinos ha tenido y algunos hijos de amigos muy cercanos.

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria de la piel que provoca picor intenso, piel muy seca y sensible, que puede llegar a originar la aparición de eccemas localizados en diferentes zonas del cuerpo.

En el caso de mi sobrino era muy habitual que tuviese tanto en la cara como en "las juntas", la zona interna de los codos, rodillas...

Muchos estudios han demostrado que el número de niños y personas adultas que sufren esta enfermedad ha aumentado considerablemente en los últimos años. ¿La causa? no soy médico pero seguro que la contaminación, la mala alimentación, el estrés... tiene mucho que ver en todo esto.

Una de las consecuencias de esta dolencia es el picor intenso que hace que el niño "necesite" rascarse una y otra vez dando como resultado un proceso interminable de prurito-picor-prurito. Para romper ese ciclo una de las recomendaciones (aparte de ir al médico que será el que ponga un tratamiento adecuado a la edad y al grado de gravedad de la enfermedad) es utilizar cremas altamente hidratantes y emolientes que ayuden a reparar la barrera de la piel para mantenerla hidratada y eliminar el picor.



Los Laboratorios Ordesa han creado una nueva línea dermatológica llamada  PEDIATOPIC  pensada para niños con pieles atópicas.

PEDIATOPIC incorpora una exclusivo complejo multiactivo Dermo Sense Complex que activa la defensa natural de la piel atópica infantil y aporta factores de hidratación naturales que ayudan a controlar los signos y síntomas asociados a la dermatitis atópica.

¿Qué productos podéis encontrar en esta línea?

- Higiene dermoespecífica. Gel de baño oleoso altamente emoliente que hidrata, calma y protege la piel. Una combinación de aceite de oliva, aceite de almendras dulces, aceite de argán y aceite de ricino.

- Cuidado corporal. Emulsión emoliente e hidratante específicamente formulada para la protección de pieles atópicas. De uso diario.

- Cuidado facial. Crema creada para la protección diaria del rostro de los bebés y niños con piel atópica. Protección ante a intemperie, el frío, los ambientes secos...

- Cuidado intensivo brote. Una crema ultra-emoliente e hidratante específicamente formulada como coadyuvante a tratamientos dermatológicos de la piel atópica o muy seca. 

Viendo el calvario que alguno de mis amigos ha pasado buscando cremas que funcionarán con los peques me ha parecido interesante compartir esta información por si a alguien puede servirle de ayuda.

¡¡Espero que os guste!!

Fotos: Pixabay y Laboratorios Ordesa.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Golpe en los dientes

Que Irene es mucho más movida y trasto que su hermano es una realidad, no para quieta, y eso hace que el número de caídas y golpes sea mayor.

Hace casi dos meses se dio un golpe bastante fuerte en la boca, iba corriendo por una rampa detrás de un amigo y zas, no puso las manos y golpe en los labios y diente.

El labio se le puso como una morcilla y al principio tanto la profesora como yo pensamos que solo se había hecho la herida de la boca pero cuando llegue a casa no paraba de llorar y no quería ni el chupete y entonces empecé a mosquearme. Levante el labio y vi el tremendo golpe que tenía en uno de los paletos, la encía ensangrentada y el diente un poco "caído".

La tuvimos que llevar a urgencias y después al dentista y el diagnóstico fue el mismo, un trauma grande en la encía y que teníamos que esperar. ¿Esperar a qué?, pues a ver como evolucionaba en una semana el diente de leche ya que se movía un poquito, se había como "descolgado" un pelín y podía pasar de todo, desde que se le cayera y se quedase mellada hasta que le saliera el paleto definitivo sobre los 7-8 años, hasta que se le pusiera negro, cambiase de color un poco o se volviera a agarrar a la encía y se quedase tal cual.

Al día siguiente el diente estaba mejor, había subido un poco para la encía y el golpe había menguado. Durante 7 días tuvo que estar a dieta blanda, purés, sopas, yogures... nada de morder o masticar.

Hace ya casi dos meses del golpe y parece que ha salvado el diente, no se ha caído y no se ha vuelto negro (por ahora) aunque es cierto que los primeros días le molestaba al morder, según el dentista es algo normal.

Parece que esta vez salvamos el diente pero teniendo en cuenta que ese paleto ya sufrió un golpe hace cuatro meses y se partió un cachito no estoy yo muy segura que nos dure hasta la llegada del diente definitivo, lo perderá antes.


No gano para sustos con esta pequeña...

lunes, 22 de febrero de 2016

Ya no hay bebé

Llevo un tiempo observándote en silencio, analizando tus gestos, tus palabras y tus miradas y, reconozco que el corazón se me hincha de orgullo y se me desinfla de pena a partes iguales.

Tú lengua de trapo me tiene loca, me fascina ver como cada día repites como un lorito palabras nuevas que aún no tienen significado para ti y como vas perfeccionando las que ya has aprendido.

Te veo cantar, bailar y hacer coreografías con esas ganas de ser feliz y esa alegría que cualquier mal día se convierte en el mejor de mi vida con solo mirarte.

Veo como te lavas los dientes, como coges con una gran soltura la cuchara o el tenedor y te inflas a galletas con "cacoo" (Cola cao), como recoges tus zapatillas, llevas la ropa a la lavadora o te lavas las manitas solita. Presencio asombrada como te lees cuentos tu sola con las rimas y entonaciones que yo hago y se me saltan las lagrimas.

El otro día me sorprendí llorando al ver que el jersey nuevo era talla 2-3 años, comprobar que ya no había meses en la etiqueta me encogió el alma.

Ya no tengo un bebé eres una niña, es cierto que llevas creciendo a un ritmo frenético unos meses, pero hace tan solo unos días que he sido plenamente consciente de ello como si por el simple hecho de ingorarlo fuese a parar el tiempo.

Mi niña, mi pequeña, creces tan deprisa que me asusta...

viernes, 4 de diciembre de 2015

Los chicos también lloran

He esperado un tiempo prudencial para escribir esta entrada porque si lo hubiera hecho en caliente hubiera sido peor.

Hace unas semanas a Irene, en la Casita de Niños, un peque la araño la cara. Fue algo muy llamativo porque tenía arañazos por todos lados y la cara como un Cristo, la pobre mía daba mucha penita.

El caso es que yo sabía que cuando su hermano la viese iba a llorar porque Eric quiere con locura a su hermana y no le gusta ver como se hace daño, por eso cuando llegue al colegio me puse cerca de la puerta para estar al lado de mi niño.

Eric bajó la rampa, fue a dar un beso a su hermana y cuando la vio la cara se puso muy nervioso, a llorar sin consuelo y a abrazar a su "tata" muy fuerte.

Fueron varias las reacciones que vi de diversas madres ese día y una no me gustó nada, una mamá miró a mi hijo como si su reacción "fuera exagerada" y le dijo "Eric no se llora, los niños no lloran"... vamos a ver primero con qué derecho le dices tú a mi hijo si puede o no puede llorar, lo segundo tu mirada de desprecio te la metes por donde te quepa y lo tercero mi hijo necesita expresar lo que siente y lo hace llorando, lo primero porque demuestra que tiene sentimientos, lo segundo porque es un niño de 6 años y lo tercero porque está asustado y preocupado por su hermana.

Estoy hasta el moño de que se diga que no se tiene que llorar, y los niños mucho menos, son niños y necesitan expresar lo que sienten y si en ese momento lloran no pasa nada.

Ahí estábamos su padre y yo para consolarle, para explicarle que no pasaba nada, que su hermana estaba bien y que las pupas se le iban a curar enseguida. 

Hace tiempo Belén hablo de algo parecido y esta situación me recordó mucho a su post. Ella lo explica mucho mejor que yo y os invito a leer sus reflexiones.


No es malo llorar, no es singo de debilidad.

Foto Pixabay

martes, 18 de agosto de 2015

Puebleando

Todos los niños tendrían que experimentar alguna vez el veranear en un pueblo, abrir la puerta de la calle y salir corriendo sin miedo a que pasen los coches o venga alguien extraño.

La libertad de beber agua en la fuente, de mojarse en el pilón y hacer carreras de barcos en las regueras del agua o en el lavadero.

Sentir que tienes un pueblo entero por explorar lleno de secretos y diversión, subir al monte, perderte por los caminos y adentrarte entre los sembrados de cebada, trigo o girasol.

Un pueblo donde después de cenar no te vas a dormir sino de paseo a la plaza o a jugar a la peña y donde la hora del aperitivo se puede alargar indefinidamente.

Un pueblo donde los sabores son auténticos, los huevos saben a huevo, los tomates y los calabacines son de la huerta del abuelo, y al panadero le conoces por su nombre.

Un pueblo donde puedes aprendes a cazar renacuajos, grillos o luciérnagas por la noche, donde te despiertas con los cencerros de las ovejas o el kirkiki de los gallos.

Un pueblo donde por la noche aprendes a observar los astros, la osa mayor, la osa menor, la estrella polar y por supuesto las famosas Lágrimas de San Lorenzo.

Un pueblo entero para reír, disfrutar y explorar.
Eric e Irene tienen mucha suerte, pueden disfrutar de dos pueblos en verano y os aseguro que han sacado el máximo partido a amos. Eric cada vez es más consciente de las ventajas que tiene un pueblo y lo aprovecha al máximo y la peque ha disfrutado como una enana corriendo por las calles en plena libertad.


Ojala que todos los veranos hagan el pueblo un poquito más suyo.

jueves, 30 de julio de 2015

Niños precoces, ¿padres felices?

Cada vez es más habitual escuchar a la vecina del quinto, al frutero, a las mamás del parque, del cole o a los compañeros de trabajo decir:

- Mi hijo con ocho meses ya andaba...
- Pues el mío con 12 meses sabía decir papá, mamá, abuelo, abuela y esternocleidomastoideo.
- Pues el mío aprendió a montar en bici sin ruedines con 3 años.
- Mejor mi sobrino que con apenas 5 años se sabe todas las tablas de multiplicar....

Podría seguir dando ejemplos "exagerados" pero creo que ha quedado claro el mensaje, cada vez más los padres/madres/tíos/abuelos presumen de lo rápido que sus hijos/sobrinos/nietos hacen las cosas, parece ser que nos hemos metido en una espiral en la que los niños "normales" no sirven, tu hijo tiene que descartar desde el minuto uno en algo o sino "no mola"

¿Qué nos está pasando?, ¿en serio tenemos tantas ganas de presumir de niños como si fueran trofeos?, ¿de meter a nuestros pequeños en esta espiral de competitividad desde el minuto uno?, ¿qué queremos conseguir con todo esto?

Hay niños que andan antes, otros que hablan muy bien, unos desarrollarán antes su aparto motor y otros el lingüístico o al revés o no, o simplemente seguirán su propio ritmo y aprenderán a andar cuando su cuerpo esté preparado o hablar cuando su cerebro realice todas las conexiones oportunas.

Me duele ver como muchas madres se agobian porque sus hijos no hacen esto o lo otro y el hijo de fulanito sí, me duele pensar que muchos padres se sienten "defraudados" al ver que sus hijos tienen un ritmo de crecimiento y aprendizaje normal y no sobresalen en nada y no pueden "presumir" y lo que más me asusta es pensar en cómo se sienten esos niños, comparados con otros continuamente y agobiados por conseguir algo para lo que todavía no están preparados.

A mí, como a cualquier madre, me gusta ver como avanzan mis pequeños, como día a día o mes a mes logran pequeños hitos que les ayudan a crecer, pero me pongo contenta por ellos no por presumir ante mis lectores o los vecinos.

Hace tiempo que determinados conocimientos, sobre todo de Eric, me los guardo para mí y los míos, porque me he dado cuenta que no necesito proclamar a los cuatro vientos que mi hijo hace tal cosa, porque quiero que sienta que estoy orgullosa de él en todo momento, y sobre todo porque no quiero que se sienta como un trofeo.

¿Qué opináis del tema?

lunes, 4 de mayo de 2015

Terremoto Irene

Me acuerdo que cuando Eric era pequeño y empezó a moverse mucha gente me dijo "prepárate para quitar todo lo que tengas al alcance de su mano, tapar enchufes y poner seguridad en los armarios..." y la verdad es que me sorprendió que la gente fuese tan exagerada pero seguimos sus consejos.

Eric era un niño tranquilo que apenas intentó abrir una vez un cajón, se pilló un dedo y ya no volvió a intentarlo. En nuestro afán de hacer una casa segura pusimos tapa-enchufes y protección en muchos sitios y al cabo de los meses lo retiramos porque mi hijo no tenía el más mínimo interés por nada de eso. Nunca tocó un botón, la cocina era un sitio al que apenas acudía y las puertas no le llamaban la atención.

Con Irene la cosa ha cambiado mucho, pero mucho mucho. No hay cajón que no haya intentado abrir y vaciar todo su contenido, ya sea el cajón de mis calcetines, el de las sartenes de la cocina o el armario del cuarto de baño.

Ha intentado por activa y por pasiva meter los dedos en un enchufe por lo que hemos tenido que proteger absolutamente todos. Los enchufes y cargadores de móviles y tablets se los mete en la boca como si estuviese recargando batería y las pinturas de su hermano son su objetivo predilecto e intenta pintar el suelo una y otra vez.

Ha destrozado cajas de galletas, volcado agua, leche y cestas de fruta, ha hecho mil cachitos servilletas y jugado con el rollo de papel higiénico como si fuese el perrito del anuncio y como vea la puerta de cualquier armario abierta alla que va a sacar todo lo que pueda antes de que des con ella.

Si hay algo encima de una mesa y puede cogerlo, dalo por hecho, lo va a coger y va a salir corriendo con ello en la mano.

Es incansable, todo le llama la atención y todo le viene bien. Con Eric nunca tuve que quitar ni un solo adorno de casa y con ella solo hago que reestructurar y subir a las alturas determinadas cosas porque es un bicho que todo lo pilla.

Es un bicho y un terremoto pero la quiero con locura.

viernes, 10 de abril de 2015

Ser autónoma y mamá y no morir en el intento

Mucho se está hablando estos días de las declaraciones de Carolina Cerezuela y su "he preferido quedarme en mi cueva a cuidar a mis cachorros" y como siempre en todos los temas hay comentarios a favor y en contra.

Yo tengo dos hijos y he podido vivir dos experiencias  muy diferentes, con mi hijo mayor trabajaba fuera de casa a tiempo completo, tenía jornada intensiva por la mañana pero eso no impidió que mi pequeño fuese a la guardería con 5 meses.

Dejar a tu bebé de 5 meses desde las 7 de la mañana hasta las 3 o 4 de la tarde no fue fácil, fue duro, muy duro y me perdí mucho, y reconozco que "era una privilegiada" porque a las 3 de la tarde llegaba para recogerle y podía estar con él el resto del día. ¿Y para qué? para nada porque once meses después me despidieron y "ese sacrificio" no sirvió para nada.

Con Irene estoy en el otro lado, soy autónoma, trabajo desde casa y mi hija está conmigo. Este primer año de vida lo hemos pasado juntas sin separarnos (tan solo el día y medio que me fui al BlogTrip de Puleva) y lo estoy viviendo intensamente.

Ser autónomo, mamá y trabajar desde casa no es fácil, no tienes horarios ni fechas en el calendario, robas horas de donde no tienes para cuadrar el trabajo y eso que cuento con la ventaja de que Irene es una dormilona y puedo aprovechar a adelantar mucho mientras ella está soñando perooooo no es nada fácil.

Hay muchos pros y muchos contras en esto de trabajar desde casa y otro día me centraré en ello hoy solo quiero hablar de la ventaja que para mi supone estar con mis hijos.

No me arrepiento de estar en casa, pese a que muchos días esto se hace muy cuesta arriba, porque no me pierdo sus primeros años, su día a día, su vida. Les despierto con besos y abrazos, hablo en el desayuno con Eric, los días que no está el abuelo le acompañamos al cole, puedo estar con él en sus actividades especiales del colegio... y con Irene ha sido increíble, su primer año de vida juntas, su día a día comiéndonos a besos, con caricias continuas, disfrutando de sus avances, de sus pequeños-grandes logros...

Si hoy pudiera volver atrás no dudaría y optaría por trabajar desde casa, se que laboralmente hablando me estoy perdiendo muchas oportunidades pero los primeros años de mis hijos son mucho más importantes y ese equipaje lo llevarán/llevaremos siempre consigo.

El objetivo que me marqué en su momento era estar el primer año de Irene en casa y lo he conseguido, de ahora en adelante iremos viendo, tal vez siga como hasta ahora, tal vez vayamos modificando cosas... todavía es pronto para tomar decisiones.


Y que conste, que no se lea entre líneas o se malinterprete, que yo considero que llevar a los niños a la escuela infantil y trabajar fuera de casa es una opción tan válida como la mía, no la menosprecio en absoluto, ni la doy menos importancia ni menos valor. Las dos opciones son igual de válidas y de difíciles. Cada madre y familia opta por la mejor opción y tan solo podremos entenderla si nos ponemos en sus zapatos, que lo de criticar en este país es deporte nacional y siempre pensamos que los nuestro es lo mejor del mundo. En este post tan solo he querido exponer mis dos versiones del tema y con la que yo prefiero quedarme, ni más ni menos.

jueves, 26 de febrero de 2015

Mi mayor deseo "tener hijos felices"

Creo que el mayor deseo de toda madre es que sus hijos estén sanos y sean felices, de nada sirve que nuestro hijo sea el más guapo del mundo o el más inteligente si es un niño infeliz, ¿o no es verdad?

Muchas veces como padres nos sentimos sin las suficientes herramientas para lograr ese objetivo tan grande, el bienestar de la familia, la felicidad de nuestros pequeños. El día a día nos come, el estrés nos lleva de cabeza, las responsabilidades nos abruman y al final de la jornada nos damos cuenta que no hemos hecho todo lo que nos hubiera gustado, que no hemos ¿disfrutado de nuestra familia?... la eterna culpa.

Te propongo un plan para este sábado, una charla en un entorno increíble, el BritishCouncil School, una conversación entre familias y profesores, con la colaboración de dos grandes de la psicología infantil como son Silvia Álava y Alejandra Vallejo-Nájera. Un ratito de apenas dos horas y media en el que podrás escuchar algunos trucos y orientaciones para el día a día, en el que entre todos aprenderemos como conseguir que nuestros hijos sean felices. ¡Yo no me lo pierdo!


Silvia Álava es una psicóloga infantil y experta en logopedia que ha escrito el libro "Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron de 0 a 6 años". Un libro que os enseñe hace varios meses, antes de Navidades, por Instangram y que es bastante bueno.

Alejandra Vallejo-Nájera es  psicóloga, profesora, escritora, especializada en la educación en niños y jóvenes.

El programa del evento será el siguiente:

10:30 Café de bienvenida

10:50 Presentación de Gillian Flaxman (Head of British Council School)

11:00 "EL potencial del niño y el ejemplo de sus padres" por Alejandra Vallejo-Nájera

12:00 "Queremos hijos felices y ¡capaces!" por Silvia Álava.


Una charla muy interesante a la que puede asistir todo el mundo familias, profesores o  profesionales, que es GRATUITA, y que además cuenta con un servicio de guardería para niños hasta los 8 años, también gratis. El servicio de guardería tiene plazas limitadas y es necesario reservarlo previamente.

Os podéis registrar para asistir a las Jornadas en este enlace.

Yo no me lo pierdo, ¿y tú?

II Jornada para el Bienestar para el bienestar en la infancia

¿Dónde? British Council School, calle Solano 5-7, Prado de Somosaguas


¿Cuándo? a las 10:30 el sábado 28 de febrero

martes, 23 de septiembre de 2014

Quisiera ser tan alta como la luna...

O no!!

Siempre fui la niña más alta de la clase, tanto en el colegio como en el instituto, la palillo, la jirafa, la gigante... los niños se metían conmigo como con cualquier otro, unos por ser bajitos, otros por llevar gafas, otros por ser empollones.

Ser alta no era lo peor que te podía pasar pero tampoco era una gran ventaja y reconozco que algún momento malo tuve hasta que un día hablando con la súper mega guapa del instituto, la más diva, la más codiciada por todos me dijo "lo que daría yo por ser 5 centímetros más alta" y en ese momento algo cambió en mi, me di cuenta que hasta el más perfecto ansia lo que no tiene.

Irene va a ser muy alta, o eso parece según el ritmo que lleva, su pediatra la dice que va para modelo por las piernas que tiene y yo la veo crecer a un ritmo vertiginoso y me da miedo, no quiero que sufra, no quiero que sea la diferente, no quiero que en su foto de comunión les saque una cabeza a todos como me pasó a mi o que lloré porque el chico que le gusta mida diez centímetros menos que ella.

Si esto sigue así me tocará trabajar mucho con ella, demostrarle que ser alta es algo bueno, que tiene muchas ventajas, que por ejemplo podrá lucir unas piernas de impresión y jugar en el equipo de baloncesto de la Universidad (como la tita Meli). No quiero que mi hija viva acomplejada por su altura.

Tal vez me esté anticipando al futuro o tal vez sea una visionaria, en esto tan sólo nos queda esperar.

martes, 10 de junio de 2014

Proyecto 52 semanas

Hace tiempo que llevo viendo diferentes proyectos de fotografía en diversos blogs y en varias webs, todos me parecen súper divertidos e interesantes pero conociéndome los empezaría todos pero ninguno llegaría a su fin.

El caso es que hace unos meses vi que unas cuantas blogueras empezaban uno muy interesante, se llama 52 semanas (que son las semanas que tiene un año) y la idea es resumir el año con 52 fotos significativas, cada bloguera ha adaptado el proyecto a su vida y algunas lo están haciendo de sus mascotas, de sus hobbies, otras de sus hijos y las que tienen varios retoños de hermanos.

La idea me entusiasmó y me la apunté para cuando naciera Irene, el caso es que entre el mal post parto por los puntos, el acoplamiento familiar y demás lo he ido dejando pero finalmente la semana pasada hemos empezado nuestro proyecto de 52 semanas.

Recogeremos durante un año 52 momentos de mis dos pequeños juntos, serán momentos divertidos, únicos e irrepetibles, momentos entrañables que después recopilaré en un libro que seguro será uno de nuestros tesoros más bonitos.

No pretendo que las fotos sean de estudio con la mejor luz, ni el mejor enfoque ni que los niños estén posando, la idea es recoger momentos especiales de mis peques juntos en la bañera, Eric leyendo un libro a su hermana, los dos tumbados en la cama, en el parque... 

Lo divertido de esta idea es que veremos cómo Irene va creciendo semana a semana junto a su hermano e iremos viendo cómo cambia de ser un bebé chiquitín a un bebé de poco más de un año, ¿llegaremos a recoger sus primeros pasos?

Sé que no hemos empezado ni la primera semana del año, ni la primera semana de vida de Irene, pero no importa en qué momento empecemos sino que finalmente lleguemos a reunir los 52 momentos de nuestro "año".


¿Lo conseguiremos? ¿Vosotras lo habéis hecho?

jueves, 29 de mayo de 2014

Siguiendo el ritmo

¡Qué diferente es el ritmo con el segundo hijo!

Cuando tienes a tu primer hijo intentas seguir un horario casi prusiano, darle de comer  a sus horas, dormirle a una decente, el baño... si llueve, diluvia o hace un frio de mil demonios no le saca de casa por miedo a que se ponga malito, en verano las horas de mas sol las evitas, ¿pero qué pasa cuando llega el segundo?

Pues pasa que se tiene que adaptar a la vida del primero, así de sencillo. Que el primero tiene que ir al colegio pues da igual que caigan chuzos de punta, haga un frio del carajo o un sol con el que derretirse tu coges a tu bebe, lo metes en la mochila o en el carro y te lanzas a la aventura.

Que hay que despertar al mayor pronto para ir al cole o llevarle a extraescolares o cualquier otro tipo de actividad pues despiertas al bebé y le adelantas la toma para que no te pida mientras vas en el coche.

Los horarios del baño los marca el mayor, así es que hay varios días en semana que retrasas el baño del bebé hasta que su hermano llegue de baloncesto y si tiene cumpleaños en el parque de bolas o similar tú te presentas con tu bebé aunque en el lugar haya un ruido atronador.

Los segundos dicen que son más fuertes, más espabilados, más duros... no me extraña no les tenemos tan en algodones como a los primeros y se deben adaptar al medio casi de sopetón.

Y entre las necesidades de uno y las del otro pasan los días sin que apenas te des cuenta.

No me puedo imaginar cómo será la vida con tres y mucho menos con cinco (aquí mis pensamientos vuelan hacia Alemania)

miércoles, 14 de mayo de 2014

¿Bebés o niños?

El otro día hablaba con una mamá que me contaba que a ella la edad que más le gustaba de los hijos era cuando eran bebés de pocos meses, que eran pequeños, achuchables, muy necesitados de mamá...

En mi caso es al contrario, a mí los niños me gustan más a partir del año o de los dos años y esto no quiere decir que no esté disfrutando de la época de bebé de mi niña ni que no me guste que sea bebé, sino que a mí, particularmente, me gustan más cuando son más mayores.

Es cuestión de gustos y no tiene nada malo una opción u otra, pero a mí me entusiasma más la época en la que empiezan a ser conscientes del mundo que les rodea, empiezan a andar, comienzan a decir sus primeras palabras o frases y puedes interactuar mucho más con ellos.

Miro al pasado y recuerdo que con mi hijo fue así, me recuerdo embobada con mi bebé pero absolutamente fascinada con el niño en el que poco a poco se ha ido convirtiendo. ¿Me pasará igual con mi niña?

Sé que no voy a tener más hijos por ello intento disfrutar al máximo de cada día de mi bebé porque el tiempo pasa muy deprisa y pronto me encontraré con una pequeñaja que estará intentando gatear.


¿A vosotras os gustan más los bebés o los niños?

martes, 29 de abril de 2014

Me gusta jugar con mi hijo

El título del post de hoy parece una obviedad pero no lo es, hay a muchas madres que nos les gusta jugar con sus niños o que hacen lo indecible para que los niños estén ocupados el mayor tiempo posible del mundo y que no las molesten.

A mí me encanta jugar con mi hijo y espero con ansia el momento en el que pueda jugar con mi pequeña. Me encanta plantear actividades para realizar en casa, hacer manualidades (nos salgan mejor o peor), realizar experimentos y jugar, simplemente jugar.

Hay mamás que presumen de que sus hijos no las necesitan para jugar, el juego libre que hacen los niños solos es importante pero también lo es compartir con ellos ratos de juego, ocio y disfrute. 

Cuando el enano era más pequeño nos tirábamos los dos en la arena del parque a construir carreteras, hacer pasteles y jugar con la tierra, veníamos los dos muy sucios pero nos lo pasábamos genial y ahora me alegro de haberlo hecho porque en estos momentos no quiere jugar conmigo en el parque prefiere hacerlo con los amigos y todos esos ratos que pasamos juntos no me los quita nadie.


No tengáis prisa por quitaros a los niños de encima, no los hagáis independientes tan rápido porque un día os arrepentiréis de no haber pasado más ratos riéndoos juntos.

jueves, 13 de febrero de 2014

¿Cuánta ropa necesita un niño?

Y no me refiero a los recién nacidos, estoy hablando de un niño como mi peque, de unos 4 años o un poco más grande o más pequeño...

El sábado en una reunión familiar estábamos 5 mamas juntas con niños/as de entre el año y los diez años y empezamos a hablar de la ropa de los peques. Comentábamos que durante la semana van todos al cole en chándal porque para ellos es lo más cómodo y sencillo (otros muchos irán en uniforme porque así son las normas del colegio) y que tan sólo les quedaban los fines de semana para lucir "sus galas".

Seguro que os ha pasado a más de una que mucha de la ropa que habéis comprado a vuestros hijos, esa ropa que llamamos de "salir" se la habéis puesto una o dos veces y luego ya no les vale.

En mi caso con Eric me ha pasado mucho, sobretodo porque tengo un niño que es súper alto y que las camisetas y pantalones le quedan cortos casi  con mirarlos, lo bueno es que estos dos últimos años he aprendido a contenerme y a no comprar a lo loco.

Muchas veces las mamás vamos de compras y empezamos a coger cosas chulísimas para los niños y luego apenas tenemos tiempo material para ponérselas, y es una pena, porque te has gastado un dinero (mucho o poco dependiendo de las marcas) y la ropa se ha quedado prácticamente nueva.


Y aquí es donde llega mi pregunta, ¿cuánta ropa necesita un niño?, ¿les compramos demasiada?, ¿luego que hacemos con la que se ha quedado como nueva?

lunes, 16 de septiembre de 2013

Cada cosa a su tiempo

Al peque nunca le gustaron las motos esas de ruedas anchas que muchos niños pequeños tenían, ni los triciclos, ni mostraba ningún interés por los patinetes o bicis..En casa siempre hemos respetado sus ritmos, ya fuesen lentos o rápidos y aunque me moría de envidia cuando veía a un nene montado en bici nunca le obligue a nada.

Hace unos meses (febrero) él mismo fue el que nos pidió una bici, tuvo que ganársela a pulso y para él fue todo un triunfo. La verdad es que viendo lo poco que le interesaba el tema pensé en más de una ocasión que comprar la bici iba a ser una pérdida de dinero pero me equivoque.

Es cierto que al principio la bici estuvo en casa muerta de risa, que se montaba, intentaba dar pedales y se bajaba hasta que llegó el gran día.

Una tarde (junio) nos bajamos la bici a un tramo muy llanito del carril para bicicletas de nuestra ciudad, el peque me dijo "si llego a ese banco con la bici me gano una chuche, ¿vale?", y ahí empezó todo.

Los primeros días los paseos fueron pequeños pero en la actualidad (ya han pasado varios meses) se pega unas vueltas impresionantes y está tan feliz.

La bici es una de sus actividades preferidas a día de hoy y le encanta llegar cada día un poquito más lejos, recorrer distancias con su padre e ir súper rápido, es un loquillo al volante.

Ahora miro hacia atrás y me veo pensando que mi hijo nunca llegaría a montar en bici y me da rabia, porque lo único que ha necesitaba era más tiempo para realizar una actividad con la que él todavía no estaba muy cómodo.

Una vez más me doy cuenta de lo importante que es respetar los ritmos de cada niño, no presionarles y ser pacientes porque las cosas llegan tarde o temprano y para ellos y para nosotros son logros igual de satisfactorios.

Toca armarse de paciencia y respetar sus ritmos.

jueves, 4 de julio de 2013

¡Eso NO, que es de niñas!

No sé si a vosotras os pasa lo mismo pero cuando me estoy pintando las uñas aparece el peque por mi lado y se pone a investigar.

Le fascina ver cómo me las pinto y siempre me dice que él también quiere, ¡cómo no va a querer si es pintura de colores brillantes y pinceles pequeñitos!, a mi hijo le encanta pintar con todo tipo de pintura y los pintauñas no iban a ser menos.

Normalmente le pinto una uña y se va tan contento...pero hay determinadas personas que no se ponen tan contentas.

Es ver al niño con una uña pintada y ya te están diciendo "eso es de niñas", "cómo le dejas hacer eso", "si empieza así luego no te sorprendas cuando de mayor sea gay (y voy a poner gay porque la palabra que dicen es ofensiva, mucho, y no quiero ni reproducirla)" "ya estas metiendo ideas raras al niño en la cabeza"...

Vamos a ver es un NIÑO para él los pintauñas son juguetes súper divertidos, botes de pintura pequeños con pinceles chiquititos muy chulos, ya está, ni más ni menos, él no lo ve como un artefacto sexista y que le pueda llevar a ser homosexual.

¿De verdad esa gente piensa que si un niño de 3 años se pinta uña de mayor será gay?... por cierto es el mismo tipo de gente que cuando le dices que ha cogido la máquina de afeitar del padre y ha hecho como que se afeitaba te dice "¡qué machote es mi niño!".

Una mamá muy amiga me dijo que su niño se había ido a jugar a casa de una compañera del colegio y que salió con todas las uñas pintadas, cada una de un color porque sus amigas también se las habían pintado, ¿y qué pasó? pues nada, se fueron a casa tan ricamente.


Llamarme loca o rara pero creo que hay cosas más importantes en la vida por las que preocuparse que por un poco de laca de uñas en un dedo.

martes, 18 de junio de 2013

Sana, sana, el stick de la rana

En casa es muy frecuente oír "mamá mira lo que hago" y si soy rápida tengo tiempo de ver como mi pequeño ha decidido saltar desde el sillón al suelo, está intentando hacer una carrera de volteretas o está probando su elasticidad haciendo mil piruetas.
Ha llegado la época del "yo puedo", "mira qué alto salto", "mira que valiente", "¿ves donde me he subido?" mira, mira, mira.... tanto estiramos la cuerda que llega un momento en que suena un golpe y seguidamente un llanto.
Mi hijo es muy valiente para algunas cosas pero el dolor no lo lleva bien, y ahí me veis con más paciencia que un santo, diciendo no pasa nada y mientras buscando mi pócima secreta, una barrita de Calmatopic stick.
Calmatopic stick es una barrita de muy fácil uso y muy cómoda que contiene una serie de plantas medicinales que ayudan a aliviar las contusiones después de una caída. El árnica por sus propiedades suavizantes, hidratantes y reconfortantes es apropiada para calmar la piel y contribuye a evitar que salgan los tan "feos" hematomas o moratones, el harpagofito está indicado para calmar la piel tras un golpe por sus propiedades relajantes y descongestivas y la matricaria marítica se utiliza para evitar las rojeces ya que tiene propiedades hidratantes y calmantes para la piel. Le das un poquito con la barrita en el golpe y el llanto desaparece como por arte de magia, el dolor disminuye y apenas quedan rastros de la contusión.
Tanto en casa como en el bolso siempre llevo "la barrita milagrosa" de Calmatopic stick porque más de una vez me he encontrado en el parque con una caída del peque o de algunos de sus amigos y hemos tenido que "tirar de magia", lo que más me gusta es que es comodísima, apenas ocupa sitio en el bolso y se utiliza como un cacao de labios. No escuece, no duele, no pica, en definitiva, no molesta y eso los niños lo agradecen mucho.
No podemos pretender tener a los niños en una burbuja para que no se caigan y no se hagan daño, lo niños tienen que jugar, saltar, correr, trepar, forma parte de su desarrollo y nosotros tenemos que acompañarles en ese proceso, evitando peligros mayores pero dejándoles un espacio adecuado para que jueguen libremente.
No tengáis miedo, tened una barrita a mano de Calmatopic stick y ¡a jugar!
Importante:
No aplicar en heridas abiertas.
Se vende en Farmacias y Parafarmacias.

lunes, 17 de junio de 2013

El uso del iPad

La semana pasada vi una cosa en el parque que me dejó alucinada, una familia (papá, mamá, niño de seis años y hermanito de cuatro) sentados en un banco del parque jugando con un tablet.

Los padres comiendo pipas y los niños sentados pasándose el chisme de uno a otro. En todo el rato que compartimos espacio no se movieron ni un momento y a la hora de recoger se fueron de allí sin ni siquiera haber interactuado con otro niño ni haber subido al tobogán o pegado un pelotazo.

¿Triste no?, para mi si, fue una situación irreal, ¿para qué bajas al parque?, ¿que sentido tiene?, para eso mejor quedaros en casa que alli el reflejo de la luz sobre la pantalla hará menos daño a los niños.

Mi hijo ha nacido en un momento tecnológico muy grande, sabe usar el iPhone y el iPad como nadie y en casa hay videoconsola pero al parque se va a saltar, correr, ir en bici, hacer montañas de arena, perseguir a los amigos y sobre todo a jugar.

No digo que tengamos que desvincularnos de la tecnología y darle de lado, porque eso también irá en perjuicio suyo, pero como adultos nosotros somos los que debemos limitar su uso.



Mi hijo estaría jugando con el tablet todo el día por eso hemos limitado el uso del mismo a los fines de semana, porque (ahí va nuestro truco), los sábados y domingo casi siempre estamos fuera y al final juega muy poquito.

Y con ello no quiero demonizar estos aparatos porque tienen muchas ventajas, para distraerles en un viaje largo o en una sala de espera y además son un recurso muy bueno para reforzar lo aprendido en clase, hay cientos de app sobre el sistema solar, el abecedario, sumas, restas, cálculo matemático, geometría, cuerpo humano...


Lo que no voy a consentir en mi casa es que mi peque sólo juegue con el tablet o videoconsola o no baje al parque por jugar con el aparatito, hay que potenciar la imaginación jugando a indios y vaqueros, coches, playmobil o cientos de juegos más. Y en el parque se va a jugar con los amigos.


¿Vosotros como lo hacéis?

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