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viernes, 25 de mayo de 2012

Fin de semana de hospital

Esta tarde a las 15:45 ingresan a mi padre en el hospital.

Es una operación sencilla, una hernia bilateral, pero claro, como no deja de ser una operación con su anestesia y sus cosas, es MI PADRE y tiene 77 años... pues estoy como un flan. Como dice mi madre "lo que eres me dueles".

Ayer fue un día frenético, venga hacer recados, cuadrar agendas...

Y todo porque nos llamaron el miércoles por la tarde con tan sólo dos días de antelación, y como suele pasar en estos casos las estrellas se han alineado para que todo el mundo esté fuera.

Mis suegros están de vacaciones, mis cuñados unos trabajan y otros fuera (aunque el tio Samu se queda de "reten" por si acaso), dos de mis cuñadas de viaje... en resumen que hubo un momento que no sabía muy bien que hacer con Eric.

Pero ya lo hemos solucionado, esta tarde en lugar de recogerlo nada más comer se queda a dormir la siesta en la guarde, así después le puede recoger mi marido sin problemas, y yo comer ¿traquila? e irme directamente a casa de mis padres a esperar a que nos recoja mi hermano.

Pues nada que me da que el día de hoy va a ser intenso y largo, que supongo me quedaré a dormir con mi padre esta noche en el hospital.

Y antes de cerrar dar las gracias a esas amigas que tengo que en el momento de "que hago con Eric" acudieron a mi como un rayo y me dijeron eso de "donde hay Twins cabe un tercero". Gracias Meli, gracias Pacheco.

PD. Ayer el abuelo pasó toda la tarde con Eric, besos, columpios, parque, agua, más besos, helados, abrazos... pegados el uno al otro como lapas.

lunes, 24 de enero de 2011

Las primeras 24 horas en casa

Cuando me quedé embarazada una de las cosas sobre la que más leía era el momento de volver del hospital con tu bebé en los brazos.

Miraba foros, blogs y todas decían que era un momento mágico, muchas lo inmortalizaban en foto, en vídeo... en definitiva que era un momento único.

El mío no lo fue, cuándo estaba inmersa en ese instante viendo lo que me pasaba y recordando todo lo que había leído sentí que el mundo estaba en mi contra, ahora con perspectiva veo que tan sólo fue mala suerte.

Me dieron el alta un sábado de agosto con un calor infernal, llegamos a casa con mi enano y sentí miedo, miedo a no saber si iba a ser buena madre, miedo a que le pasara algo, a la responsabilidad... en el hospital ya me había dicho que no tenía calostro y que iba a ser muy difícil la lactancia (por no decirme imposible). Antes de irnos al niño le dieron un biberón. Insistieron mucho en que con el calor que hacía tenía que estar muy pendiente de si mojaba o no el pañal (es decir saber si llegaba a mamar algo o no) por el peligro de deshidratación, yo me lo ponía constantemente en el pecho pero el pobre se cansaba de que allí no saliera nada... e hice una cosa de la que me alegraré siempre, mandé a mi marido a por leche a la farmacia y a esterilizar los biberones.

La tarde se pasó como en un sueño, el cansancio, los loquios, los puntos... y llegó la noche, el enano se durmió y haciendo caso a mi madre me eché a dormir y entonces... todo empezó a darme vueltas, me mareaba, sentía que no podía respirar y grité... mi marido vino corriendo, le dije que me encontraba muy mal que no me podía ponerme de pie.

Llamó a mi hermano y me llevó al hospital. En mi casa se quedo mi marido con el enano y fue mi madre a ayudarle.

Llegamos al hospital, no hacía ni doce horas que había salido de allí y volvía a tener una vía puesta en el brazo, me hicieron análisis (anemia brutal, y todos los indicadores disparados), me empezaron a meter suero y otros medicamentos y yo solo pensaba "y mi bebé, ¿y si se despierta?", lloraba, me sentía sola, impotente... mi hermano me tranquilizaba diciendo que estaba con su papá y con la abuela y que todo iba a salir bien. Recuerdo que pensaba "menos mal que hemos comprado leche artificial"...

No recuerdo cuanto tiempo estuve ahi , muchas muchas horas, me hicieron varias analíticas y hasta que no fueron normales no me dejaron salir.

Al volver a casa y ver a mi niño en la minicuna durmiendo placidamente me dio que pensar... el me necesitaba y yo tenía que ser la mamá más fuerte del mundo, y sobretodo no quería volver a separarme de él.

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