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viernes, 1 de julio de 2016

Miedo al parto

La vida es como un camino repleto de bifurcaciones que nos dirigen hacia uno u otro lado reescribiendo nuestra historia, hay partes del camino que son importantísimas y que marcan por completo la forma en la que vivimos. Uno de estos "cruces" absolutamente transcendentales en la vida de una mujer es el momento del embarazo y del parto.

El parto podríamos considerarlo como el punto final de una etapa que cambia por completo el cuerpo y la forma de pensar de la futura madre, es la puerta a una nueva vida en la que aumentan los protagonistas y cambian, por completo, las prioridades. Ese momento genera ansiedad, miedo e incertidumbre casi a partes iguales, porque las futuras mamás no sólo se enfrentan al dolor físico sino a nueva vida repleta de inseguridades, nuevas responsabilidades y, por supuesto, mucho amor.

El parto puede llevar implícito dolor (aunque no siempre es así), y es lógico que muchas embarazas sientan miedo a ese instante. El no saber cómo va a ser todo el proceso (contracciones, dilatación, expulsivo), como identificar las contracciones productivas, cuándo pueden pedir la epidural, en que hospitales se realizan partos respetados... para ello es necesario que durante el embarazo las futuras mamás acudan a las clases pre-parto que se realicen en su centro de salud, visiten el hospital donde van a dar a luz para conocer los protocolos y las diferentes salas y se informen de todo el proceso de primera mano.
Pero no es solo dolor a lo que se enfrentan las embarazadas porque el miedo al parto también acompañará este proceso, en mayor o menor medida, las embarazadas sienten miedo. Miedo a que no salga todo bien, miedo a no "ser una buena mamá", miedo a dar el pecho, miedo a no saber cuidar al bebé, en definitiva miedo a esta nueva etapa. Por ello es importante que las embarazadas conozcan la existencia de los grupos de mamás que se forman en los centros de salud, grupos de lactancia que ayudan e informan y otro tipo de centros de apoyo familiar que podrán acompañarles en esta nueva etapa del camino.

El miedo no es malo, nos permite estar alerta, lo que no debemos permitir nunca es que el miedo nos paralice.

El parto da miedo, pero es la puerta que nos permite conocer al verdadero amor ¡merece la pena!

viernes, 13 de junio de 2014

Regalos útiles para las mamás

Es nacer un bebé y la familia, amigos, conocidos... empiezan a regalar cosas a la nueva mamá y al bebé. 
A los peques se les suele regalar ropa, muchas veces sin mucho acierto ni en tallas ni en gustos, y a la mamá flores o bombones, pero ¿por qué no elegir otros regalos más útiles?

Os propongo alunas ideas que me parecen mucho más acertadas para regalar a los padres:

- Pañales. La cantidad de pañales que usa un bebé es enorme y es un regalo muy útil y que va a aprovechar muchísimo, podemos regalar el paquete tal cual u optar por las tartas u otras estatuas de pañales que hacen y que quedan muy bonitas.

- Servicio de comida o de limpieza. Las primeras semanas los nuevos papás están agotados con la incorporación del nuevo miembro de la familia y apenas duermen, el que les regalemos comida a domicilio o una persona que les limpie la casa una vez por semana durante el primer mes es un regalo que nos van a agradecer toda la vida. Ellos están tan cansados que lo único en lo que piensan es en dormir y en bienestar del pequeño así es que este regalo es una forma de facilitarles la vida.

- Masaje Baby&Mum, es un regalo (gracias tia Bea y tio Samu) que me han hecho a mí en esta segunda maternidad y que me ha encantado. Es un masaje para la mamá y para el bebé, se realizan en la misma habitación a la vez por dos profesionales, uno dedicado a la mamá y otro al pequeño. En mi caso el masaje de Irene fue un masaje Shantala para relajarla, estuvo disfrutando del momento mucho rato y tan solo al final lloró un poco porque lo que quería era dormirse.
Para mí el masaje fue relajante y drenante en las piernas y terapéutico en la espalda (la tengo destrozada), pero existen otros tipos de masaje que la mamá puede elegir.
Fue una experiencia chulísima que me gustó mucho y que la disfruté al máximo. Nosotras estuvimos en Baby Be Fisioterapia y el sitio es muy acogedor y el personal muy simpático y agradable.

- Sesión de fotos de la familia, es un recuerdo para toda  la vida y podemos elegir por hacer fotos tan solo del peque o con los papás. Hay profesionales que hacen auténticas obras de arte y hará que se le caiga la baba a los papás y a las abuelas.

- Fulares o mochilas de porteo, me parece otro regalo al que los nuevos papás le van a sacar muchísimo partido y que normalmente no se suele regalar (salvo que la madre lo haya pedido expresamente). Debemos acudir a una tienda especializada en porteo ergonómico y alejarnos de mochilas colgonas que pueden hacer daño al bebé.


¿A ti que te hubiera gustado que te regalarán?, ¿qué te parecen esto regalos?

martes, 3 de junio de 2014

Cuarentena

Hace ya casi veinte días del fin de la cuarentena pero quería dejar pasar un poco más de tiempo para ver lo sucedido con un poco de perspectiva.

Mis dos cuarentenas han sido muy distintas, con mi hijo mayor la parte física fue un camino de rosas, los puntos no me dolieron ni me molestaron y se cayeron muy pronto, me sentía con fuerzas y podía seguir el ritmo con bastante facilidad.
En el plano psicológico la cosa fue peor, me sentí hundida en más de una ocasión superada por las circunstancias, por los cólicos horribles que tenía el peque, por el calor infernal que hizo aquel agosto, por ser primeriza y no saber...

Mi segunda cuarentena ha sido diferente, en el plano físico he estado bastante mal, los puntos me molestaron y me dolieron muchísimo, el ovario izquierdo y el útero me molestaban continuamente, me sentía sin fuerzas y en varias ocasiones me mareé e incluso llegue a desmayarme.
Para compensar psicologicamente me sentía más fuerte, sabía lo que me esperaba y el vaivén de las hormonas no me afectó tanto como en el primer embarazo, he tenido ratos malos como todo el mundo (y el que no lo diga miente) pero han sido muy llevaderos.

Mi conclusión, que la cuarentena es una parte del embarazo/parto/pruperio del que se habla poco pero al que habría que prestar mayor atención porque es un proceso duro para la madre, para el padre y para el bebé en el que las hormonas, el no dormir, la aclimatación a la vida juntos puede llegar a ser muy difícil.

En este periodo la pareja juega un papel fundamental en el que debe dar todo su apoyo y estar muy pendiente de las necesidades tanto de la madre como del bebé e intentar facilitar la situación.

¿Como fue vuestra cuarentena?

domingo, 20 de abril de 2014

Las visitas en el post parto

Una de las cosas que peor se gestiona en el post parto son las visitas tanto en el hospital como en casa y si sois padres primerizos la cosa es aún peor.

Con Eric tuvimos mucha suerte porque nació en pleno agosto y la gente estaba de vacaciones, con Irene al nacer justo en sábado hemos tenido más visitas pero hemos sabido controlar la situación.

Las visitas en el hospital han sido cortas, apenas de diez minutos y tan sólo una vez tuvimos que decir que se fueran porque estábamos cansados.

Por una parte entiendo las ganas de la familia o amigos de conocer al bebe pero muchas veces se nos olvida que la madre esta agotada tras el parto y el padre también, que están saturados con el bebe, con las hormonas, faltos de sueño y si a eso le sumas otro hijo el cansancio es extremo y lo que menos apetece es tener que estar atendiendo a visitas cuando lo que quieres realmente es irte a dormir.

En nuestro caso no nos hemos cortado un pelo y hemos dicho que no a algunos familiares y amigos, puede que haya sentado mal pero debemos ser egoístas y pensar en nuestro bienestar y saber hasta dónde podemos llegar. De nada me sirve tener al mundo contento si nosotros no podemos con nuestra alma.


Si vuestro parto se aproxima debéis tener claro como vais a actuar con las visitas y mi consejo es que aunque suene mal vuestro descanso es mucho más necesario que una visita, salvo que te lleven comida, te planchen la ropa o se ocupen de tu otro hijo, entonces abrir la puerta encantados.

domingo, 13 de abril de 2014

De susto en susto y nació Irene

El embarazo de Irene ha sido un cúmulo de sustos y agobios desde el principio, y el final, pese a idealizarlo al máximo, no iba a ser menos.

El viernes 4 de abril estaba de 39+5 y tenía mis sextos monitores, fui allí muy desanimada, llevaba una semana con apenas contracciones y muy poco movimiento y ya me veía llegando a la semana 42, el embarazo se me estaba haciendo eterno.

Me pusieron los monitores y la gráfica era plana planísima, una triste mini contracción al comerme un chicle y nada más.... pasé a que me viera la ginecóloga y me dijo que seguramente me tendría que ver a la semana siguiente por cómo estaba todo.

Me tumbe para la eco y la vi la cara... cambió el semblante de risas a una cara de preocupación, yo sentía a la niña y veía su corazón latir pero no sabía que pasaba y me dijo "no tiene líquido"... casi me muero del susto, yo no había  notado nada, ni pérdidas ni nada parecido, ni por supuesto había roto la bolsa como en el embarazo de Eric.

La ginecóloga me dijo que seguramente mi cuerpo ya no lo estaba produciendo y el poco que tenía era lo que quedaba, y sus siguientes palabras fueron "te quedas ingresada, tenemos que provocar el parto".

Llevaba una semana notando muy poquito a la niña y me dijo que la causa seria seguramente la falta de líquido, también quedo dicho que si no me hubieran visto en uno o dos días el desenlace hubiera sido nefasto... sobran las palabras, creo que todos me habéis entendido.

Me quedé ingresada y comenzó mi segundo parto inducido. Me hicieron todas las perrerías posibles, desde el enema, hasta colocarme manualmente pastillas vaginales y retirármelas cada 4 horas con un dolor insoportable. Estaba más verde que una manzana, no había dilatado nada y el cuello del útero estaba súper alto por lo que todas estas maniobras dolían una barbaridad.

Mi cuerpo empezó a reaccionar (nueve horas después) y rompí aguas (las pocas que quedaban) y eso hizo que dejaran de meterme las pastillas vaginales pero empecé con la oxitocina en vena. Lo único bueno fue que la epidural esta vez si me la pudieron poner y me hizo efecto, no noté los dolores mientras dilataba y eso fue un lujazo.

Hacia las cuatro de la mañana me miraron y estaba de 2 cm, iba a ser muy lento... una hora más tarde llegó la ginecóloga y me dijo que la niña estaba sufriendo, que me iban a poner el monitor interno y a llenarme otra vez de líquido porque pensaban que venía con dos vueltas de cordón al cuello.

Todo me daba vueltas, ¿que más cosas podían pasar?.. Finalmente me levantó el camisón y me dijo "pero si estas de 9 cm, ya no hace falta nada de esto, nos vamos a paritorio". Lloré de alegría, pensé que me había salvado por los pelos de otro mal rato.

Y finalmente fuimos a paritorio, empuje sin sentir los dolores, no como con Eric pero si noté salir a mi niña y en el momento en el que me la pusieron encima de mi no pude dejar de llorar, toda la tensión que había acumulado durante 9 meses se estaba esfumando, por fin tenia a mi niña en mis brazos y no paraba de darla besos y decirla que la quería muchísimo.
Lo peor fue el momento "costura", me han hecho unos remiendos un poco extraños y da para otros post el tema de los hilos.

Mi gran premio es Irene que nació a las 5:52 del 5 de abril, con 3,140 de peso y 51 cm. Medio kilo menos que su hermano pero un cm más larga.

Estamos todos locos y perdidamente enamorados de ella.

jueves, 27 de marzo de 2014

Achaques en la recta final

Ya va quedando menos para que la peque se decida salir o se produzca un desalojo forzado, mañana toca otra vez monitores y veremos con que novedades nos presentamos.

Estas dos últimas semanas estoy teniendo los típicos achaques de la recta final ¿y cuáles son?

- No tengo estómago o si lo tengo se ha debido de ir de vacaciones o está tan aprisionado por el bebé y el resto de órganos que apenas entra nada. No puedo comer grandes cantidades de comida porque no me entra "literalmente".
Han vuelto los vómitos, no son como en el primer trimestre pero rara es la noche que no acabe vomitando hasta el desayuno, es muy desagradable.

- Presión constante en el pubis, noto perfectamente como la cabeza se va encajando e intenta abrir camino. Suele ser más fuerte por la noche, sobre las diez o las once, me presiona con la cabeza y empuja con los pies en mi esternón.

- Tripa como un pedrusco, varias veces a lo largo del día, sobre todo a media tarde, tengo la tripa que se podría partir piedra en ella. Se me pone dura, dura, aunque sin dolor.

- Pis a todas horas. Me paso el día en el baño, mi vejiga sufre el mismo mal que mi estómago y tengo que ir al baño constantemente.

- Dormir más de tres horas seguidas es casi misión imposible, no solo por las posturas, que todas son incómodas, sino porque me tengo que levantar al baño, no puedo respirar...

- Falta de aire, los pulmones también están comprimidos y me fatigo mucho sobre todo cuando subo los tres pisos hasta llegar a mi casa.

- Contracciones, varias noches he tenido algunas contracciones esporádicas, no han sido regulares pero algunas han "picado". 


Y así voy pasando los días, desenado ver la cara de mi pequeña y tenerla entre mis brazos. Parte de la familia apuesta que será la semana que viene entre el 3-4 de abril.

lunes, 17 de marzo de 2014

Cita a ciegas

Creo que todas hemos leído en algún momento eso de que "el parto es la única cita a ciegas en la que puedes estar segura de que conocerás al amor de tu vida"

Estoy ya de 37 semanas y sumando, después de todos los problemas con los que me he enfrentado en este embarazo nunca pensé que llegaría tan lejos pero aquí estoy. 

No miento si os digo que estoy deseando ver a mi niña, tenerla entre mis brazos y ver que todo, finalmente, ha salido bien. Estoy nerviosa, expectante a ratos, eufórica a otros, en algunos momentos me siento abrumada y en otros asustada pero sobretodo mi sensación es la de ser una adolescente que sabe que el chico del que está enamorada la va a pedir salir, aunque todavía no tiene ni idea de que día será.

Me paso el día escuchando mi cuerpo, intentando averiguar si hay alguna señal o indicio de que el parto está cerca, por la noche tengo alguna que otra contracción pero nada significativo o al menos por ahora.

Vivo con ese hormigueo constante y me sorprendo en muchas ocasiones imaginándome con el bebé en casa y siendo una familia de 4 y no se me borra la sonrisa de tonta de la cara.

El Papá también está nervioso y deseoso de tener a su niña pero si alguien está como loco por ver la cara de Irene ese es Eric, se pasa el día abrazándome la tripa, hablando con su hermana, diciendo que "la primavera ya va a llegar e Irene nace en primavera", pero lo que más me gusta es cuando acerca la cara a la tripa y dice "ay mi bebé bonita cuando salgas te voy a comer a besos", me muero de amor con mi cachorrito...


Te estamos esperando princesa y estamos locos por abrazarte y besarte.

jueves, 20 de febrero de 2014

Mi embarazo es como ir en una montaña rusa

Este embarazo es como estar subida en una montaña rusa, hemos tenido noticias buenas y otras malas, hemos pasado momentos difíciles y otros de una alegría inmensa y os mentiría si no os dijera que estoy deseando que se acabe ya, mi corazón no puede con tantas emociones.

Ayer tuve mis primeros monitores, en la semana 33, muy adelantados por lo de mi placenta baja y niña en posición podálica, pero contra todo pronóstico (y alucinando a los ginecólos y a hasta a su propia madre) la niña ha cambiado de postura y la placenta se ha movido.

Lo de que la niña cambiase de postura era probable pero lo que nos se explican los ginecólogos es que la placenta estando ya tan avanzada se moviera.

Ha sido una alegría inmensa, estamos muy contentos porque eso significa que el reposo al que me tenían sometida se ha acabado, que la cesárea ya no es necesaria y que el riesgo ya no existe.

Pero como este embarazo está siendo tan "movido" no podía haber una noticia buena sin otra menos "buena" y es que la niña pesa nada más y nada menos que 2700 kg, está por encima del percentil 97 en un bebe de 33 semanas, vamos que es como una pequeña vaquita, por lo que aunque me he pasado el embarazo haciéndome pruebas de glucosa y ya he pasado por la famosa curva larga y todas han dado negativo me la van a volver a repetir.

El viernes me toca volver al hospital a repetirme la curva larga y pasarme allí más de 3 horas tomando un líquido asqueroso y pinchándome cada hora.

No sé si dará positivo o negativo, si tendré o no diabetes gestacional pero lo que quiero es que pasen las semanas rápidas y esto se acabe ya.


Por ahora me quedaré con las noticias buenas e iremos viendo que pasa con lo del azúcar... no descarto que haya más sorpresas.

jueves, 6 de febrero de 2014

Regalo de la hermanita

Muchas mamás, amigas y conocidas, que han tenido a su segundo/tercer hijo/a me han recomendado que el día que el peque vaya al hospital tenga preparado un regalo para él de parte de su hermana.

Eric no se va a tragar que el regalo venía con la hermana porque ya tiene 4 años y medio y porque con lo que le gusta el cuerpo humano y los documentales del Discovery, sabe perfectamente que dentro de mamá está el bebé pero nada más.

Estas mamás y otras me han comentado que es un gesto muy bonito y que a los peques les hace estrechar lazos con sus nuevos hermanos, una forma de darle también protagonismo al niño que hasta ese momento era el único príncipe de la casa.

¿Qué me parece la idea?, me parece buena, pero tengo que madurarla y matizarla, hacerla un poco nuestra y modificarla.

Eric sabe que el bebé no habla, que no puede comprar nada y tampoco le voy a mentir... pero me parece buena idea el darle un regalo u obsequio, de parte de nosotros sus padres,  como "premio" a su nuevo estatus, el de "hermano mayor".

Esos días habrá por la habitación y por casa mucha gente que prestará atención tan solo a la pequeña y como mucho a mí, nos traerán regalos para el bebé y no quiero que se sienta desplazado...


¿Alguna lo ha hecho con sus hijos?

viernes, 25 de octubre de 2013

Miedo

Creo que todas las embarazadas, en mayor o menor medida, pasamos miedo en algún momento del embarazo.

Hay quienes sienten mucho miedo el primer trimestre a un aborto espontáneo, hay otras que sienten miedo hasta que no se hacen pruebas que confirman que todo va bien (que el bebe no tenga anomalías o malformaciones), y en el tercer trimestre pasamos a tener miedo a un parto prematuro o simplemente al parto.

El miedo en su justa medida es bueno, nos hace estar alertas y ser conscientes de pequeños cambios pero no debemos obsesionarnos porque entonces no vivimos y ese miedo nos paraliza.

Con mi primer embarazo tuve mucho más miedo que con este, aunque claro todavía me quedan 5 meses de embarazo y mucho por lo que "preocuparme", no sé si es por mi falta de tiempo, mi experiencia o por mi inconsciencia pero me siento mucho más relajada.

De lo que si debemos ser conscientes es que el miedo es libre y que no debemos ridiculizar el miedo de los demás. Me parece muy triste que haya madres que no puedan decir libremente a qué tienen miedo por "temor" a sentirse ridiculizadas por su familia o amigos, y lo peor de todo es que muchas de esas personas que se ríen de los miedos de una embarazada son aquellos que no han pasado por la situación.

Debemos ser más tolerantes y entender las razones que tiene cada persona para sentirse así, acompañarla y dar ánimos, en definitiva ser un poquito más empáticos.


Buen fin de semana.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Epidural en el parto

En mi anterior embarazo iba convencidísima de pedir la epidural, de hecho la matrona (muy mala por cierto) siempre nos hablaba de que todas acabaríamos con la epidural y que tampoco tenía mucho sentido enseñarnos a respirar ni nada de eso porque no nos íbamos a enterar.

Cuando me puse de parto y empezaron las contracciones "divertidas" solicité la anestesia. Era agosto y no sé si tuve mala suerte o era mi destino pero llegaron a intentar pincharme cinco personas distintas y ninguna lo consiguió. 

Imaginarme entre los dolores, las molestias de los pinchazos y los nervios de estar sola (porque mientras te ponen la anestesia tu marido está fuera) y mientras escuchando a los médicos decir que no podían darme la anestesia.

La conclusión fue que tengo escoliosis y que mi columna les impedía pincharme correctamente por lo que no se arriesgaban a introducir el líquido y que acabará medio coja o algo peor.

Visto ahora les agradezco inmensamente que no lo hicieran pero en pleno proceso de parto cuando vas totalmente convencida de que te van a dar un calmante y no te lo dan es un auténtico jarro de agua fría.

¿Dolió? mucho, es cierto que ahora mismo no recuerdo la intensidad del dolor porque sería horrible pero sí que os puedo decir que nunca en mi vida había sentido un dolor tan intenso, tan molesto y tan doloroso.

Se puede parir sin epidural claro que sí, pero si yo pudiera elegir me la pondría, ¡una es muy cobarde!, aunque sé que en este segundo embarazo las probabilidades de tenerla son ínfimas.

El dolor fue tan intenso que en varias ocasiones perdí "la cabeza", le decía a mi marido que veía ballenas en el cuarto y en otro momento le dije a la enfermera que me quitase todo eso (la vía, los monitores) porque me iba a casa que ya no aguantaba más dolor (¿pensaría que en casa no me iba a doler?), llegue incluso a pedir un paracetamol ¡como si fuese a quitar el dolor!, fue un show de parto.

¿Qué me deparará este nuevo parto? pues no lo sé lo que si tengo claro es que no me iré corriendo al hospital (salvo que algo vaya mal) y esperaré un rato en casa, porque total las contracciones las voy a tener que pasar y prefiero tenerlas en mi casita tranquilita.


¿Vosotras que tal con la epidural?

jueves, 13 de enero de 2011

Parto II

Me hicieron los monitores, todo iba bien pero seguía sin contracciones y dilatada de 1cm.

Vino la ginecóloga me dijo que como ha habían pasado 12 horas desde que había roto aguas (¡madre mía ya eran las 9 de la noche!), que me iban a inducir el parto.

Me pusieron una especia de "tampón" de prostaglanidas y en vena oxitocina, y éstas fueron sus palabras "estás muy verde, estarás dilantando hasta la madrugada, con suerte a las nueve estarás de siete centímetros, supongo que para el mediodía habrás dado a luz, todo esto si sigues un proceso normal, pero no sabemos cómo vas a dilatar".

Vale, va a ser un proceso algo lento pero me gusta manejar la información. Al rato llegó mi matrona, se presentó como Lola, me miró y me dijo que me preparara para un parto de bastantes horas.

Ya eran dos opiniones iguales, pues a esperar.... la espera no se hizo de rogar y a eso de la una de la mañana empezaron las contracciones chungas, dolían, así es que le dije a mi marido que me pidiera "una de epidural, pero bien cargadita".

Y aquí comenzó el show... como era agosto vino la becaria:

Becaria: (Primer pinchazo) uyyyy tiene poco hueco intervertebral.
Trastadas: qué????, pero se puede poner no????
Becaria: tienes escoliosis, va a ser difícil. (Segundo pinchazo)
Tratadas: ¡¡¡joder como duele!!, ¿ya????
Becaria: voy a llamar a la jefa.

Vinieron la jefa (que me pinchó otra vez) y la super jefa (que volvió a pincharme), resultado, cuatro pinchazos, dolor agudo en la espalda y sin epidural, mi escoliosis y el poco espacio les preocupaba podía tener problemas de movilidad. Me dieron un mini chute y me dijeron que era todo lo que podían hacer, que lo sentían pero que no se arriesgaban.

No estaba preparada para no tener epidural, en el curso siempre nos dijeron que daríamos a luz con la epidural...

Empezaron las contracciones chungas, dolor elevado a la enésima potencia, deliraba, nadie me había enseñado a respirar, perdía el conocimiento, hasta que le dije a una
"mira yo me voy, desconectame que me largo, esto duele mucho", la enfermera se partía de risa...yo no le veía la gracia.

Me pasó de todo, creía ver ballenas en la habitación (como lo leéis), gritaba a mi marido que porqué mi madre había pasado por eso cuatro veces... hasta que sentí que algo empujaba dentro de mi, una sensación muy rara, eran las seis de la mañana.

Le dije a mi señor esposo que llamara a la matrona, que eso dolía mucho, que quería que me lo sacaran como fuera y que quería agua.

La matrona vino, su cara un poema, como cabreada por haberla molestado:


Matrona: "vamos a ver, no te puede doler tanto, no habrás dilatado más de tres centímetros (todo esto sin mirarme)"
Tratadas: "noto que empujan desde dentro, duele un huevo, por favor mirarme"
Matrona: " te hemos mirado hace nada"
Trastadas: (gritando) "que me mires!!!!!!!!"
Matrona: me mira (de mala gana) y la veo pálida, "ayyyy pero si estas de nueve centímetros"
Tratadas: "pensé, llama a la ginecóloga que la voy a decir cuatro cosas"

Me trasladaron a paritorio, todo muy limpio, brillante, acero inoxidable... no se muy bien pero es algo que se me quedó grabado.

Celador "ahora te bajas de la camilla y te subes al potro"
Trastadas: "estoy con un aguja clavada en la espalda que no me sirve para nada, siento unos dolor horribles, dilatada de nueve centímetros, no me dan agua y tu quieres que ¿¿baje y suba?? (me falto el vete a la m...).

No recuerdo como pero llegue al potro. Se que me dijeron que eran las siete de la mañana y que si quería mirar el espejo para ver como nacía el niño.

¡Ni de coña!, no quería espejo, quería agua y que dejara de doler. Fueron cuatro empujones, que bien se empuja con las agarraderas del potro y a las 7:17 tenía a mi enano encima de mi pecho.

Sentí un gran alivio cuando salió, el dolor cesó de repente. Le ví tan arrugadito, con ese olor a vida y le dije "¿tu eras el que dabas tanta patas ahí dentro?"... lo sé, nada bonito, pero no me salía otra cosa, eso sí lloraba y mi marido también.

Hoy hace diecisiete meses de aquello. Ese día empezó realmente mi vida. El amor que sentí en ese momento no es comparable al que siento ahora, mi enano, mi pequeñajo, el mejor regalo del mundo sin duda...

miércoles, 12 de enero de 2011

Parto

Ayer dió a luz una amiga de la universidad, ya tiene en sus brazos a su querida Lola, ¡enhorabuena Lucía!. No he hablado con ella, por lo tanto no sé como la ha ido en el parto, respeto estos primeros días de acoplamiento con el bebé, ya habrá tiempo de contar historias., un sms felicitando a los nuevos papás creo que es lo mejor.

Hoy quiero contaros mi parto, que no fe ni bueno ni malo, fue el mío.

El 12 de agosto me levanté con la sensación de haberme hecho pis, al incorporarme, plofff, un montón de agua corriendo por las piernas, (el día de antes me había propuesto que naciera el enano, ya no aguantaba más después de 39 semanas, con una tripa que parecía que a parte del balón de baloncesto me había comido a todo el equipo, y un calor asfixiante en uno de los agostos más calurosos de la década me puse a andar como en mi vida), se me iluminó la cara, recuerdo que piense "no se cuánto tardará, dolerá pero ya voy a verte pronto".


Primera llamada, a mi marido:

Trastadas: "hola cariño, ¿qué tal el dia?

Marido: "hola mi vida, ¿cómo te has levantado hoy?

Tratadas: "bien... esto... he roto aguas (creo oir al otro lado un aggggg), pero son claras y limpias (recordando a la matrona)"

Marido: ya voy, ya voy... (en ese momento pensé, le he perdido ya está nervioso".


Segunda llamada, a mis padres. Mi familia estaba en el pueblo de veraneo, además ese día era el cumpleaños de uno de mis sobrinos, tenían comida y fiesta.

Tratadas: Hola papá, ¿donde está mamá?

Papá: (con un sexto sentido), ay, ay, ay... ¿ya?, (llama a gritos a mi madre, otro que había perdido)

Mamá: ¿ya cariño?, ¿te duele?

Trastadas: "he roto aguas, no tengo nada, va a ser lento, después de la fiesta del niño os venís, vale?

Mamá: (no muy convencida), "vale"


Tercer y última llamada, a mi sobrino, no sabía cuánto iba a durar aquello y quería felicitarle.

Trastadas:"Hola cariño, felicidades"

Sobri: "Hola tia, ¿vas a venir?, vamos a hacer una fiesta del agua"

Trastadas: "no puedo cariño el primito ya viene en camino me voy al hospital, ¿se lo dices a papá?"

Sobrino: "no tia, no puede nacer hoy, es mi cumple, que se busque otro día"

Trastadas: "no te preocupes que no va a nacer hoy"


Me duché y conseguí llegar al hospital. En recepción

Trastadas:"estoy de 39 semanas y he roto aguas".

Recepción: "vale toma asiento, ya te llamarán"

Trastadas: (bueno tu verás te voy a poner todo perdido)


Me miraron, nada,de nada, estaba verde como una manzana pero me ingresaron.


Me dieron de comer, de merendar.. me asignaron la habitación que ya sería la mía, bastante amplia con dos camas pero solo un paciente (y eso que era un hospital público).


El ginecólogo de urgencias me había recomendado andar para intentar provocar las contracciones. Y ahí estaba yo pasillo arriba, pasillo abajo sin un sólo dolor, acompañada por mi marido y mi madre que saltándose todo lo que la había dicho se vino corriendo a mi lado.


Sobre las seis llegaron mis suegros, yo seguía igual, mi padre enfadado porque los médicos veían a verme y yo estaba de tour por los pasillos, mis hermanos llamando cada hora...


Y a las ocho me dieron la cena y me bajaron a monitores.

Recuerdo perfectamente a la celadora, "¿no tienes miedo?, me han dicho que duele mucho..", y pensé (no hija no tengo miedo pero gracias a ti me lo estoy pensando).


Continuará...

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