
Me hicieron los monitores, todo iba bien pero seguía sin contracciones y dilatada de 1cm.
Vino la ginecóloga me dijo que como ha habían pasado 12 horas desde que había roto aguas (¡madre mía ya eran las 9 de la noche!), que me iban a inducir el parto.
Me pusieron una especia de "tampón" de prostaglanidas y en vena oxitocina, y éstas fueron sus palabras "estás muy verde, estarás dilantando hasta la madrugada, con suerte a las nueve estarás de siete centímetros, supongo que para el mediodía habrás dado a luz, todo esto si sigues un proceso normal, pero no sabemos cómo vas a dilatar".
Vale, va a ser un proceso algo lento pero me gusta manejar la información. Al rato llegó mi matrona, se presentó como Lola, me miró y me dijo que me preparara para un parto de bastantes horas.
Ya eran dos opiniones iguales, pues a esperar.... la espera no se hizo de rogar y a eso de la una de la mañana empezaron las contracciones chungas, dolían, así es que le dije a mi marido que me pidiera "una de epidural, pero bien cargadita".
Y aquí comenzó el show... como era agosto vino la becaria:
Becaria: (Primer pinchazo) uyyyy tiene poco hueco intervertebral.
Trastadas: qué????, pero se puede poner no????
Becaria: tienes escoliosis, va a ser difícil. (Segundo pinchazo)
Tratadas: ¡¡¡joder como duele!!, ¿ya????
Becaria: voy a llamar a la jefa.
Vinieron la jefa (que me pinchó otra vez) y la super jefa (que volvió a pincharme), resultado, cuatro pinchazos, dolor agudo en la espalda y sin epidural, mi escoliosis y el poco espacio les preocupaba podía tener problemas de movilidad. Me dieron un mini chute y me dijeron que era todo lo que podían hacer, que lo sentían pero que no se arriesgaban.
No estaba preparada para no tener epidural, en el curso siempre nos dijeron que daríamos a luz con la epidural...
Empezaron las contracciones chungas, dolor elevado a la enésima potencia, deliraba, nadie me había enseñado a respirar, perdía el conocimiento, hasta que le dije a una
"mira yo me voy, desconectame que me largo, esto duele mucho", la enfermera se partía de risa...yo no le veía la gracia.
Me pasó de todo, creía ver ballenas en la habitación (como lo leéis), gritaba a mi marido que porqué mi madre había pasado por eso cuatro veces... hasta que sentí que algo empujaba dentro de mi, una sensación muy rara, eran las seis de la mañana.
Le dije a mi señor esposo que llamara a la matrona, que eso dolía mucho, que quería que me lo sacaran como fuera y que quería agua.
La matrona vino, su cara un poema, como cabreada por haberla molestado:
Matrona: "vamos a ver, no te puede doler tanto, no habrás dilatado más de tres centímetros (todo esto sin mirarme)"
Tratadas: "noto que empujan desde dentro, duele un huevo, por favor mirarme"
Matrona: " te hemos mirado hace nada"
Trastadas: (gritando) "que me mires!!!!!!!!"
Matrona: me mira (de mala gana) y la veo pálida, "ayyyy pero si estas de nueve centímetros"
Tratadas: "pensé, llama a la ginecóloga que la voy a decir cuatro cosas"
Me trasladaron a paritorio, todo muy limpio, brillante, acero inoxidable... no se muy bien pero es algo que se me quedó grabado.
Celador "ahora te bajas de la camilla y te subes al potro"
Trastadas: "estoy con un aguja clavada en la espalda que no me sirve para nada, siento unos dolor horribles, dilatada de nueve centímetros, no me dan agua y tu quieres que ¿¿baje y suba?? (me falto el vete a la m...).
No recuerdo como pero llegue al potro. Se que me dijeron que eran las siete de la mañana y que si quería mirar el espejo para ver como nacía el niño.
¡Ni de coña!, no quería espejo, quería agua y que dejara de doler. Fueron cuatro empujones, que bien se empuja con las agarraderas del potro y a las 7:17 tenía a mi enano encima de mi pecho.
Sentí un gran alivio cuando salió, el dolor cesó de repente. Le ví tan arrugadito, con ese olor a vida y le dije "¿tu eras el que dabas tanta patas ahí dentro?"... lo sé, nada bonito, pero no me salía otra cosa, eso sí lloraba y mi marido también.
Hoy hace diecisiete meses de aquello. Ese día empezó realmente mi vida. El amor que sentí en ese momento no es comparable al que siento ahora, mi enano, mi pequeñajo, el mejor regalo del mundo sin duda...