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martes, 23 de septiembre de 2014

Quisiera ser tan alta como la luna...

O no!!

Siempre fui la niña más alta de la clase, tanto en el colegio como en el instituto, la palillo, la jirafa, la gigante... los niños se metían conmigo como con cualquier otro, unos por ser bajitos, otros por llevar gafas, otros por ser empollones.

Ser alta no era lo peor que te podía pasar pero tampoco era una gran ventaja y reconozco que algún momento malo tuve hasta que un día hablando con la súper mega guapa del instituto, la más diva, la más codiciada por todos me dijo "lo que daría yo por ser 5 centímetros más alta" y en ese momento algo cambió en mi, me di cuenta que hasta el más perfecto ansia lo que no tiene.

Irene va a ser muy alta, o eso parece según el ritmo que lleva, su pediatra la dice que va para modelo por las piernas que tiene y yo la veo crecer a un ritmo vertiginoso y me da miedo, no quiero que sufra, no quiero que sea la diferente, no quiero que en su foto de comunión les saque una cabeza a todos como me pasó a mi o que lloré porque el chico que le gusta mida diez centímetros menos que ella.

Si esto sigue así me tocará trabajar mucho con ella, demostrarle que ser alta es algo bueno, que tiene muchas ventajas, que por ejemplo podrá lucir unas piernas de impresión y jugar en el equipo de baloncesto de la Universidad (como la tita Meli). No quiero que mi hija viva acomplejada por su altura.

Tal vez me esté anticipando al futuro o tal vez sea una visionaria, en esto tan sólo nos queda esperar.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Recordando cada centímetro

La primera vez que entré en la habitación de mi marido lo que más me llamó la atención fue el marco de la puerta lleno de muescas.

Su madre lo utilizaba como medidor, ahí estaba representado como fue creciendo mi marido según los años y los estirones que iba dando.

Tanto él como sus hermanos lo recuerdan con mucho cariño.

Cuando tuve al peque tenía claro que quería hacer con él algo parecido, pero lo de marcar las puertas no va conmigo y decidí buscar una solución más aceptable.

Compré un medidor y lo peque en el lateral del armario, así cumplía doble función decorar y medir.

Utilicé esta opción de Imaginarium, los piratas siempre han triunfado con el peque.



Pero seguía teniendo el mismo problema, ¿como iba señalando el tiempo?, ¿hacía muescas o marcas en el armario? ¡NI LOCA!, y pensé esto.

Voy poniendo fechas más o menos importantes, al principio era cada mes, luego fueron espaciandose (ahora lo hago dos o tres veces al año).

Pongo fotos del peque con esa edad, pegadas en formas (círculos, cuadrados, triángulos) de fieltro adhesivas y los meses o años que tiene y cuánto mide.



Ahora que ya tiene 3 años y cuatro meses con un  sólo vistazo veo como ha ido cambiando su carita de bebé a más mayor y como ha ido creciendo.

Estas Navidades aprovecharé para volver a medirle y poner una nueva foto.

¿Vosotros tenéis medidores en su habitación?, ¿seguís de alguna forma su crecimiento?

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