O no!!
Siempre fui la niña más alta de la clase,
tanto en el colegio como en el instituto, la palillo, la jirafa, la gigante...
los niños se metían conmigo como con cualquier otro, unos por ser bajitos,
otros por llevar gafas, otros por ser empollones.
Ser alta no era lo peor que te podía pasar
pero tampoco era una gran ventaja y reconozco que algún momento malo tuve hasta
que un día hablando con la súper mega guapa del instituto, la más diva, la más
codiciada por todos me dijo "lo que daría yo por ser 5 centímetros más
alta" y en ese momento algo cambió en mi, me di cuenta que hasta el más
perfecto ansia lo que no tiene.
Irene va a ser muy alta, o eso parece
según el ritmo que lleva, su pediatra la dice que va para modelo por las
piernas que tiene y yo la veo crecer a un ritmo vertiginoso y me da miedo, no
quiero que sufra, no quiero que sea la diferente, no quiero que en su foto de
comunión les saque una cabeza a todos como me pasó a mi o que lloré porque el
chico que le gusta mida diez centímetros menos que ella.
Si esto sigue así me tocará trabajar mucho
con ella, demostrarle que ser alta es algo bueno, que tiene muchas ventajas, que por ejemplo podrá lucir unas piernas de impresión y jugar en el equipo de baloncesto de la Universidad (como la tita Meli). No quiero que mi hija viva
acomplejada por su altura.
Tal vez me esté anticipando al futuro o
tal vez sea una visionaria, en esto tan sólo nos queda esperar.
