Hace más de año y medio, ¡como pasa el tiempo!, os hablé de Pepe.
Pepe es el muñeco de Eric, eso que muchos llaman "muñeco de apego", aunque a mi ese término no acabe de gustarme.
La gente me decía que iba a tener problemas con su relación, que llegaría al colegio queríendo ir con Pepe, que lo pasaría mal... que el muñeco siempre estaba con nosotros.
Es cierto que tuvo una época en la que el muñeco era uno más de la familia, daba igual si íbamos de reunión familiar, de compras, de fin de semana o a comprar el pan, Pepe venía con nosotros.
Pero un día (hace ya casi seis meses) esta relación cambió.
Fue a raíz de quitarle el chupete, no se si es que su pequeño cerebro relacionaba chupete con Pepe, o que los consideraba un "todo", pero desde ese día hubo un cambio.
Pepe ya no está presente a todas horas, ya no viene con nosotros a casi ningún sitio... sigue durmiendo con él, pero no todas las noches y no le llama.
Su relación ha madurado, ha cambiado... nunca me preocupó su dependencia. Como tantas cosas en esto de la maternidad asumí que era una etapa y el tiempo me ha dado la razón.
Tengo que reconocer que me da pena, hay veces que le veo en la cama ahí tirado en "mala postura" y pienso en la peli de Toy Story y en lo que "pensará" Pepe.
Y después de ver como ha evolucionado mi niño en este tema me gustaría encontrarme con todas esas personas que me dijeron que el niño lo iba a pasar FATAL, que lo del muñeco era un error, que era una dependencia absurda... y bla, bla, bla... ahora les diría ¿ves como no ha pasado nada?, ¿ves como no ha hecho falta robarselo, quitarselo o tirarlo?, ¿ves como no ha sido un drama?.. solo he dejado que la vida siguiera su curso... sin presiones.
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lunes, 4 de junio de 2012
lunes, 14 de marzo de 2011
"Abo"
El Abo es mi padre, es cierto que llama Abo a todos sus abuelos pero el oficial es mi papá.Mi padre es una de las personas más importantes de mi vida. Tiene 77 años (que se dice pronto) pero una vitalidad que ya la querría para si mismo un chaval de 20 años. Es capaz de andar kilómetros y kilómetros de monte, hacer leña, cavar su huerto, ayudar a mi hermano a construir su casa, todo con mucha fuerza y mucha energía.
Mi relación con él es muy especial tal vez porque soy la pequeña y la única niña, me encanta que sea super cariñoso (siempre nos está abrazando a uno o a otro, cogiéndonos de la mano, dándonos besos). Me encanta pasear con el por el monte, ir a buscar setas, que me cuente cosas de cuando era joven...
Eric le adora y mi padre a él, es algo que se nota, tienen una relación muy especial.
Mis padres suelen pasarse la mayor parte del tiempo en el pueblo y vienen a Madrid cada dos semanas, pasan unos días y vuelven a irse.
Los días que están aquí mi padre siempre (haga bueno, malo, se encuentre pachucho o no) va a buscar a mi enano a la guarde conmigo, es capaz de llevarle en brazos todo el camino y mientras comérsele a besos.
Se tira al suelo a jugar con él, le lee cuentos, vamos al parque, le hace gracias para que se ria y le achucha hasta decir basta.
Durante mi baja maternal me ha acompañado siempre, nos íbamos a pasear los tres juntos o se quedaba con el bebé en brazos para que yo pudiera poner una lavadora o tender la ropa o ducharme.
El verano pasado disfrutó muchisimo con el teniéndole tanto tiempo en el pueblo y está deseando que llegue pronto el que viene para que me vaya todo el tiempo que pueda con ellos "para que el niño no pase calor" me dice...
Ayer después de dos semanas sin verse se le caía la baba mientras Eric le bailaba una canción y le enseñaba como hacía torres.
Esta mañana antes de irnos a la guarde le ha llamado para decirle "Abo, mua" y le ha tirado un beso. Después ha venido mi padre a estar un rato conmigo y me decía "me quiere mucho ¿verdad?", y yo le decía "claro papá te quiere muchisimo".
Y este es el Abo, un hombretón flacucho y desgarbado de más de metro ochenta que adora a todos sus nietos y que hace lo que sea por verles felices. Desde sacar 30 veces al perro para que mi sobrina lo pasee aunque sepa que se le va a escapar y luego tendrá que buscarlo él, coger a los más pequeños y llevarlos a ver la fuente otras tantas veces, ir de paseo por las noches a buscar un tractor para que mi sobrino duerma contento, dejar que le quiten el telediario (cosa sagrada para él) para ver dibujos y mil cosas más...
Este es el "Abo Sergio", mi niño tiene mucha suerte de tenerle. Otro día hablaré de mi madre que también es muy especial.
martes, 15 de febrero de 2011
¿Para cuando el hermanito?
Esta es la pregunta que lleva persiguiéndome las últimas semanas, me la repiten familiares, amigos, vecinos, el frutero, compañeros de trabajo de mi marido....No es que me moleste (por ahora), ya viví la etapa "¿cuándo os casáis?", "¿para cuando el bebé?" y ahora toca la del hermano/a.
Y la respuesta es "ahora no". No queremos, no nos apetece, solo de pensar en estar nueve meses embarazada me da una pereza enorme, no tengo ganas de volver a pasar por un parto, de las noches en las que se duerme poco, cólicos...
Mucha gente me dice que es el momento "ideal" teniendo dos años de paro y los cuatro meses de baja maternal pagada por la Seguridad Social, así se pasaría un pelín la crisis y me reincorporaría al mercado laboral en una mejor situación (ja, ja).
Pero es que no, no tengo ganas de redecorar mi pequeña casita para meter a un nuevo niño, de pensar en dos tallas de pañales, de meter dos sillitas en el coche...
Puede que dentro de unos días (meses o años) me de el punto y vuelva a sentir la llamada (ese reloj biológico que dicen que se nos despierta) y me apetezca tener otro hijo, pero ahora no es el momento.
No quiero darle un hermanito por el simple hecho de que la gente piense que es mejor que tenga hermanos, que será menos egoísta, estará más arropado (mitos que se pueden derrumbar facilmente pero en los que prefiero no entrar). Yo quiero darle un hermano/a cuando de verdad lo queramos su padre y yo, quiero desear a ese bebé como deseé a Eric, esperar su llegada con la misma ilusión, con el mismo cariño...
Un hijo es para toda la vida, no es un juguete, una mascota, y se merece ser deseado, querido y amado.
Asi es que por ahora mi niño seguirá siendo hijo único.
A parte de que es un pequeñajo muy afortunado ¡¡¡tiene cinco primos!!!
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