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lunes, 15 de abril de 2013

La maldición de los cumpleaños


En Semana Santa celebramos el cumpleaños de mi madre en el pueblo, allí nos juntamos mis hermanos, mis cuñadas, mis sobrinos y nosotros... en total 16 personas.

Estábamos en plena comida cuando no se les ocurrió otra cosa a los niños que patinar. El suelo estaba mojado por la lluvia y con las botas de agua resbalaban, resultado mi sobrino de 5 años se rompió el radio y un mes de escayola.

Este fin de semana volvíamos a tener celebración, el cumple de mi hermano y de mi cuñada. Pasamos un día estupendo en el pueblo, mucho paseo por el campo, tirar piedras por el río, disfrutar del solecito, ver las ovejas, ir a ver la cabaña que habían construido los primos y sus amigos, jugar al escondite...

Todo iba como la seda hasta que decidimos jugar al pañuelo mis hermanos, mi marido, los niños y yo.

En una de esas carreras Eric se pasó de velocidad, no consiguió frenar y acabó con la cabeza en el suelo, en un suelo medio asfaltado de pueblo con un montón de piedras.

Al levantarle y ver la sangre lo cogói en brazos y se lo di a mi cuñada como si fuese un paquete, mi cuñada es enfermera y en mi subconsciente pensé "que le cosa o le pegue grapas o lo que sea".

Miró la herida y nos mandó al centro de salud.

El pequeñajo al ver su mano con sangre y el dolor del golpe vomitó ¡que susto llevaba encima!

Al final ha sido una herida de guerra que ha acabado con dos grapas que le quitarán en una semana, un poco de junifen para el dolor y la inflamación y la precaución de despertarle varias veces por la noche para ver que reaccionaba bien.

El domingo estuvo como una rosa, ni dolor ni gaitas, haciendo el burro como siempre, le pillé más de una vez intentando hacer la voltereta.

Le taparé la herida por precaución porque viene del colegio con la cabeza llena de tierra y tampoco creo que eso sea muy bueno para la brecha.

Por la noche mi hermano ponía en Facebook "se recomienda no dejar sueltos por el pueblo a los niños de la familia en celebraciones de cumpleaños".

Pues eso tendremos que hacer o atarles en corto o forrarles en papel burbuja.

Mi sobrino S. de nueve años decía "el próximo soy yo". En mayo tenemos dos cumpleaños, ahí lo dejo.

jueves, 1 de marzo de 2012

Con el susto en el cuerpo

Siempre hemos oído que cuándo estás con un niño pequeño hay que tener mil ojos, que en cualquier momento nos podemos despistar y nos la puede liar en una décima de segundo.

En el metro voy con los cinco sentidos alerta, no es un espacio que me guste pero como lo tenemos que usar todos los días pues me aguanto.

A Eric no le dejo que se acerque al borde (vamos ni loca ni harta de Coca-Cola), es más sabe que tiene que estar pegado a mi y a la pared. Lo del miedo al borde me pasa hasta con adultos, y si no preguntar a Espacio de crianza la bronca que la di el viernes por lo mismo.

El ascensor del metro es otro sitio que no me gusta y al que subimos con MUCHO cuidado, y no por quedarnos encerrados en él, sino por las puertas.

Eric sabe que le dejo apretar los botones para llamar al ascensor (aunque a él le gusta llamarle a gritos), y los botones de las diferentes plantas, PERO, sabe que una vez pulsados tiene que irse al fondo del ascensor a pegar el culo a la pared.

Pensaréis, que exagerada.... ya, pues en enero uno de  los ascensores estuvo cerrado porque había pillado a un niño.

Esta mañana íbamos los padres de uno amigo de la guarde y su niño, Eric y yo. (Solemos coincidir mucho en el metro)

Hemos subido al ascensor junto con otra madre y un niño de 4 años. El niño con la mano en la puerta. El padre de nuestro amiguito le ha apartado la mano dos veces y ha avisado a la madre en cinco ocasiones que tenía la mano mal puesta.

Os podéis imaginar lo que ha pasado, si, la puerta ha pillado al niño. Y no ha sido donde las puertas se cierran (que existe un detector),  ha sido entre la puerta y la pared, cuando se abren y quedan escondidas en el muro. Pues ahí.

Situación horrible, el niño chillando, la madre histérica, mi amiga con su hijo en brazos, yo tapando la cara a Eric, y el padre de nuestro amigo moviendo la puerta para poder sacar la mano al pequeño.

Al final ha sido un susto, parece que no la tiene rota ni hay heridas pero se le estaba inflamando.

Hemos llegado a la guarde todos con el estómago revuelto, y me cabrea porque la hemos avisado, no ha sabido verlo, estaba con su hijo al lado y si no hubiera estado ese papá no se que hubiera pasado porque yo no sé parar la puerta ni hacer holgura en ella para sacar una mano...

Se que es un descuido, que a todos nos pueden pasar cosas, que a lo mejor mañana es el mio el que lo hace y me tengo que tragar mis palabras.... pero...

Que poco me gustan los ascensores.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Dos semanas con escayola

Las que me seguís en Twitter ya sabéis que el pequeño se cayó ayer de una silla y le tengo escayolado.

La cosa fue de lo más tonta, estoy segura que se ha dado golpes mucho más complejos y fuertes que el de ayer pero debió de caer en mala postura y eso ha hecho que estemos en esta situación.

Esta viendo sus vídeos de inglés en el ordenador sentado en una silla y se quiso bajar y se cayó. Sube y baja de la silla sin problemas montones de veces a lo largo del día.

Me acababa de marchar del salón a la habitación y allí oí el golpe. El llanto fue tremendo, nunca le había oído llorar tanto y con tanta pena.

Tenía el bracito pegado al cuerpo y no lo quería mover, asi es que nos vestimos corriendo y nos fuimos a su pediatra.

Miriam es un sol y cada dia estoy más contenta con ella (esta embarazada, a punto de caramelo, asi es que dentro de nada tendremos pediatra de sustitución). Salió de la consulta corriendo y le miró casi en el recibidor para que todo fuese mas deprisa y nos mandó a urgencias al hospital.

Alli tengo que reconocer que nos atendieron estupendamente, le estuvieron mirando, le hicieron las placas de rayos y nos dieron la noticia. Tiene una fisura en el codo izquierdo. Le han puesto una media escayola desde el sobaco hasta los dedos de la mano y luego todo vendado.

Tendrá que estar dos semanas así, después le harán una placa y depende de lo que salga una semana más o se la retiran.

Fue horrible, se que puede sonar tremendista pero nunca he llevado escayola, ni mi marido tampoco, y verle llorar tanto, el dolor que tenía y no poder hacer nada... no se calmó hasta que le dieron junifen y le escayolaron. La pediatra me dijo que al tenerlo inmóvil le amortiguaba el dolor.

Hemos pasado una noche malisima, solo quería dormir en mis brazos como si fuese un bebé (y claro no cabe porque pesa ya más de trece kilos y mide noventa centímetros). Yo haciendo malabarismos para tenerle en brazos y sujetarle la escayola para que no le pesara... en fin lo importante es que el ha dormido a cachitoss y yo nada.

Esta mañana estaba bastante molesto, refunfuñaba, lloriqueaba, luego según ha ido pasando el dia se ha ido animando.

No ha podido empezar la guarde, la pediatra nos dijo que empezara el lunes, pero depende de como le vea le llevare o no. Hemos ido a dejar las cosas que tenía que llevar hoy para que me acercara mi  marido y asi no cargar yo con ellas el lunes y cuando ha visto la guarde y a los niños se quería quedar, casi lo saco llorando porque no quería irse. Pobrecito lleva un montón de dias esperando ir a jugar y ahora no puede.

En la guarde ha visto a un antiguo compañero de la vieja guardería y se han lanzado a darse besos como locos, se han puesto los dos super contentos. El otro niño no quería que se fuese Eric de allí.

Ahora se ha comido la paella fenomenal y sin darnos cuenta se ha quedado dormido en la trona. Le hemos pasado a la cama. Aprovecharemos para dormir todos un poquito porque lo necesitamos.

Todavía tengo el susto en  el cuerpo y eso que dentro de lo malo tengo que pensar que ha sido poco...

¿Vuestros niños han llevado escayola?

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