Hace tiempo que quería llevar al enano a un parque de bolas pero no conocía ninguno por mi zona.Pregunté a Suu ya que había visto varías veces en su blog que había llevado a su bichito y que estaba muy contenta, el sitio es muy chulo pero me queda lejos de casa (aunque lo tengo apuntado por si me muevo por aquel barrio).
Ya aburrida decidí coger una de esas páginas amarillas de la zona sur y en ella vi que si que había un parque de bolas en mi ciudad, en una calle por la que no recuerdo haber pasado casi nunca.
Paseando un dia con mi marido cerca del sitio nos acercamos a verlo y el trato fue estupendo. Se lo enseñaron todo, le explicaron el funcionamiento, nos dijeron que la primera media hora era gratis para ver si nos gustaba... ese día no nos quedamos por falta de tiempo pero nos gustó mucho.
El sábado pasado como Papá tenía que ir con tio Samu a la prueba del chaqué para la boda, Eric y yo nos fuimos a probar el parque de bolas.
Fue un éxito rotundo, el trato increíble, la monitora me dejó a mi (y a otras mamás) estar cerca de los niños y eso la verdad es de agradecer.
Tienen una zona para menores de 3 años con una piscina de bolas y un tobogán y muchos juguetes. Eric subió muy decidido al tobogán y se tiró, al principio muy bien, tanta bola alucina pero al rato cuando comprobó que no era fácil moverse por esa superficie se puso un poco nervioso. Le sacó la monitora y estuvo jugando con el resto de juguetes (aunque varias veces volvió a la piscina y la última ya consiguió ponerse de pie y moverse un poquito).
El parque es grande, tiene una zona de pasadizos, toboganes y piscina para mayores, un campo de mini futbito, inflables, zona de merienda, una casita, zona de pintar, muchos correpasillos, motos, pelotas con cuernos...
Una de las cosas que más le gustó fue la casita, le metí cuando los mayores se fueron a merendar y le entusiasmó. Es una casita más grande que las que normalmente ha visto y encima estaba llena de "cacharritos" (cacerolas, comida de plástico, platos). Se le hicieron los ojos chiribitas.
Me gustó mucho que pese a ser sábado y estar lleno porque había un cumpleaños de mayores no había sensación de amontonamiento de niños (no se si me explico) y que no hubo ningún conflicto con los pequeños y eso que le saqué del recinto para subirle a los inflables y meterle en la casita.
La experiencia muy buena, esta tarde seguro que nos acercamos un ratito. Eso si tengo que recordar llevar calcetines más gorditos antideslizantes.




